De payaso a mentiroso: cuáles son las reglas del debate presidencial en Estados Unidos que se rompieron

Se rompieron todas. Cada una de las reglas que se habían aceptado, consensuado con rigor y de antemano sobre cómo sería el primer debate presidencial del martes a la noche entre

target=”_blank” href=”https://www.clarin.com/tema/donald-trump.html” alt=”donald-trump” title=”donald-trump” target=”_blank”>Donald Trump y Joe Biden se estrellaron contra un paredón. Una por una, se fueron pisoteando hasta convertir el encuentro en un zafarrancho.

El responsable de moderar el “Superbowl de la política” estadounidense era el conductor de la cadena Fox Chris Wallace, famoso por ser un interrogador implacable. Un “francotirador” del periodismo.

Originalmente previsto en la Universidad de Notre Dame, que luego dio un paso hacia atrás debido a la pandemia, el primer debate se realizó en la universidad de Case Western Reserve en Cleveland, Ohio.

Las reglas eran claras y pocas. Fáciles (en teoría). Y fueron aceptadas por los equipos de los dos candidatos. Ninguno de ellos sabía cuáles serían las preguntas que tendrían que responder.

Las reglas eran:

  • El debate duraría 90 minutos, en una transmisión televisiva sin interrupciones publicitarias. Y en vivo. 
  • Las preguntas las formularía Wallace. Y cada candidato tendría dos minutos para responder. Tras lo cual se les dejaría un tiempo similar para un libre intercambio entre ambos.
  • Los temas ordenadamente a tratarse eran seis, elegidos por el mismo Wallace
  • Cada tema ocuparía 15 minutos.
  1. Corte Suprema
  2. Covid-19
  3. Economía
  4. La cuestión racial
  5. La violencia en las ciudades
  6. La equidad de las elecciones y democracia.

Nada funcionó. Y en gran parte, por las interrupciones caprichosas de Trump.

Por momentos Wallace apenas pudo terminar de hacer sus preguntas. A ambos candidatos, el periodista les pidió repetidas veces “déjeme terminar de hacer la pregunta”. Biden callaba ante la orden con un gesto de “perdón, siga adelante”, frente a un Trump que continuaba con su diatriba descontrolada, en lo que terminó siendo un debate en sí mismo entre Trump y Wallace.

Aburrido de debatir con alguien que no lo dejaba hablar, Biden optó por mirar a cámara y hablarle a la gente.

A Wallace, el “francotirador” del periodismo, el debate literalmente se le fue de las manos. No pudo imponer orden. Por momentos, todos hablaban al mismo mismo. Y los dos minutos pautados con orden religioso volaron por los aires.

En mínimas ocasiones, un candidato pudo responder a lo largo de esos dos minutos exclusivos. Las chicanas y comentarios por lo bajo eran el eco de lo que el contrincante iba diciendo.