Debate presidencial en Estados Unidos: una pelea callejera en la que Joe Biden mostró más de lo que se esperaba

Desde la perspectiva de Donald Trump el barro en que se atoró el primero de los tres debates presidenciales con el demócrata Joe Biden puede

considerarse una victoria. Nadie esperaba un esfuerzo de calidad argumental particularmente desde el rincón del ring del jefe de Estado. El resultado fue un choque caótico, cruzado de insultos y maltratos, que es la altura por la que se esmera en navegar la política en estas épocas, no solo en Estados Unidos, por cierto.

Para Biden queda el dato de que, aún desde antes del inicio del duelo, ocupó la centralidad del escenario. No significa una victoria. Las miradas caían con más intensidad sobre el ex vicepresidente de Barack Obama para testear cómo reaccionaría a un tanque que desde el primer segundo buscaría atropellarlo.

En ese nivel de la contienda, el demócrata lo hizo mejor de lo esperado. Fue una sorpresa incluso para Trump que no parece haber previsto que su rival iba a llegar con una preparación medida en los modos que iba a provocar el mandatario.