En este último caso fue felizmente frustrada su dañina tarea y es deber nuestro malograr este intento también.
En ambos proyectos figuran jueces entre sus descuidados autores, y, entre todos los redactores, sobra vanidad. Sus nombres son tan intrascendentes jurídicamente que, de llevar a cabo su despropósito, sólo serán recordados por las consecuencias. Porque en momentos en que el Estado Argentino no atina a brindar educación ni seguridad, lo único cierto, Señor Director, es que la defectuosa administración de justicia actual será ahogada en infértiles interpretaciones, los conflictos crecerán y se prolongarán. Más que nunca, la razón -que nos distingue por sobre los animales, será marginada al paso de la violencia.
Lo saludo con la mayor consideración.
Alberto I. Mraz Arancibia
DNI 25.317.576