El afectado comienza a padecer lo que se llama “desarrollo paranoide”, es decir que todo aquel que no esté de acuerdo con sus opiniones se convierte automáticamente en su enemigo personal. Esto puede derivar en delirios paranoides o trastornos delirantes, que le lleva a pensar que todo el mundo está en su contra. Esto hace que se aísle aun más de la sociedad.
Normalmente cuando están instalados en este estadio del Síndrome, ocurre que pierden las elecciones, por una mera cuestión de probabilidades, entonces sobreviene una terrible depresión, de la que es muy difícil salir.
Como se dijo anteriormente, Hubris proviene del griego. Ellos fueron los primeros en utilizarlo para definir a un héroe que lograba la gloria y, “borracho” de éxito, se empieza a comportar como un dios, cometiendo cientos de locuras y errores. Como castigo a “Hubris” está “Némesis”, que le devuelve a la cruda realidad a través de su fracaso.
Castro, que además de periodista es médico especializado en Neurología, sabe bien a qué se refiere y habla con conocimiento. ¿Habrá detectado coincidencias entre los síntomas de la enfermedad y las actitudes de la presidenta?
Qué los caracteriza
1 Una propensión narcisista a ver su mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria.
2 Una predisposición para lanzar acciones que puedan dar al individuo una luz favorable, con el fin de embellecer su imagen.
3 Una preocupación desmedida por la imagen y la presentación .
4 Un modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
5 Una identificación con la nación o una organización hasta el extremo que el individuo valora su punto de vista y sus intereses como idénticos.
6 Una tendencia a hablar de sí mismo en tercera persona o a usar la forma regia de « nosotros ».
7 Una excesiva confianza en su propio juicio y un desprecio por los consejos o las críticas de los demás (Lenin 1917-1924).
8 Un enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia, de lo que son capaces de llevar a cabo.
9 Una creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios.
10 La idea inquebrantable de que aquella Corte les absolverá.
11 Una pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino.
12 Agitación, imprudencia e impulsividad.
13 Una tendencia a privilegiar su « amplia visión » en detrimento de la entereza moral de un derrotero señalado, de modo a pasar por alto la necesidad de contemplar las posibilidades prácticas, los costos y los resultados.
14 Una incompetencia « hubrística », cuando las cosas van mal porque demasiada confianza en sí mismo condujo al líder a desatender los peligros y las trampas generados por su propia política.
Omnipotentes, aún muertos
Planta circular, llama eterna, altar, proporciones áureas, bajo techo abovedado, techo piramidal, columnas, importante luz cenital, así es el panteón napoléonico de la familia Kirchner en Río Gallegos. El mausoleo es imponente: 13 metros de largo por 15 metros de ancho y 11 metros de altura. La obra tiene dos plantas.
El cofre presidencial está en el subsuelo, donde también hay lugar para 10 féretros. Los visitantes suben al segundo piso mediante una escalera caracol de mármol que rodea un tubo de vidrio blindado. En el centro se ubica el ataúd, junto a una cruz que se simboliza en el piso. Para poder ver los restos del ex presidente, las visitas tienen que mirar hacia abajo, casi en señal de reverencia.
Un detalle inspirado en el lugar donde descansan los restos de Napoleón Bonaparte, (Hôtel des Invalides, en París), el de Justo José de Urquiza (Catedral de Concepción del Uruguay) y el Panteón de los Próceres en Lima (donde descansan Hipólito Bouchard, Mariano Necochea, Guillermo Miller, Ramón Castilla, entre tantos otros). La lectura es fácil: omnipotentes, aún muertos.