El Presidente de la Nación doctor Alberto Fernández señaló que “hubo un tiempo en la Argentina donde el gobierno tenía una mesa judicial que apretaba o acordaba con jueces para perseguir a los opositores”. Sin embargo, aclaró que “esa Justicia” hoy no existe ni tampoco se aplican métodos de presión a los magistrados. Por Guillermo Tiscornia
Obvio que esa justicia no existe; y pruebas al canto, la embestida sobre los magistrados doctores Bruglia, Bertuzzi y Castelli viene a marcar que “esa justicia” dejará su lugar a otra; esto es, a los adláteres de la Emperatriz del Calafate.
Ya lo anticipó la ensayista Beatriz Sarlo, cuanto dijo que en la Argentina la administración de justicia, al menos en los fueros que la comarca presidencial considera estratégicos, no se dirime por criterios de imparcialidad y menos aun por la aplicación igualitaria de la ley.
Por el contrario, los criterios de administración de justicia se determinan exclusivamente a partir de las presiones que los factores de poder político ejercen desde la misma comarca presidencial.
Y en el mientras tanto la Corte Federal, tan corporativa tan solo cuando el viento sopla en sentido alejado de peligros, mira para el costado cual espectador de lujo.
Y los tres magistrados en cuestión ya están librados a su propia suerte y a merced de los designios de la emperatriz del Calafate.
¿La culpa?, convengamos que el propio Poder Judicial –de neto corte cesarista y principista- se encargó con históricas actitudes genuflexas y cobardes de generar un campo mas que propicio de modo de garantizar el éxito de este tipo de embestidas de parte del poder político.
¿Donde estaban los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli cuando la misma patota kirchnerista en sus tiempos de apogeo embestía, entre otros contra el doctor Alfredo Bisordi?

Ninguna voz ´pudo escucharse en aquellos años de apogeo kirchnerista, cuando todo comenzó en aquel ya lejano año 2003 a partir de la virulenta embestida orquestada contra la Corte Federal a la que siguió un calculado y gradual avance sobre la Casación Federal.
Y así el binomio Kirchner se fue fagocitando, uno a uno, a aquellos magistrados que, a partir de su desempeño, afectó con ciertos fallos judiciales los específicos intereses sectarios de la comentada patota kirchnerista.
La honrosa excepción la constituyó el fiscal doctor José María Campagnoli a quien, políticamente desde luego, la pelota le pegó en aquel año 2013 en el poste; en efecto por entonces la facción kirchnerista ya en pleno desgaste político estaba de franca salida.
Y no dude el estimado lector/a que quien suscribe bien puede dar plena fe acerca del aceitado funcionamiento de dicha calculada maquinaria desestabilizadora urdida por la misma patota kirchnerista; obvio es decirlo conocí en carne propia acerca de dicha medicina.
Y ya llevo mas de una década transitando por la instancia internacional en procura de la tan ansiada reivindicación( ver informe de admisibilidad n°34/18 CIDH, del 4/05/2018).
Doctores Bertuzzi, Bruglia y Castelli; lamento decirlo; ya es demasiado tarde.
Puedo asegurarle que les espera una extensa peregrinación a través del sistema interamericano de derechos humanos
Guillermo J. Tiscornia
Ex juez en lo Penal Económico
guilletisco@hotmail.com
