
Isabel Díaz Ayuso tiene algo más de seis semanas, 45 días, para elaborar y –lo que es más difícil– negociar unos presupuestos que convenzan a la vez a su socio de Gobierno,
Ciudadanos, y a su apoyo de investidura, Vox, cuyos 12 votos son clave para sacar adelante las cuentas. Eso, o convencer a la izquierda de que los apoye, lo cual parece aún más difícil. Serán los primeros presupuestos de la «era Ayuso»: el Gobierno regional decidió prorrogar los de 2019 en diciembre de ese año, ante la imposibilidad de redactar otros –tenían que pactarlos, igual que ahora, con Vox– y alegando que desconocían datos básicos como los ingresos a cuenta que recibirían, por no habérselos comunicado el Gobierno Central. La prórroga le pareció buena idea al ex presidente regional y ahora consejero de Transportes, Ángel Garrido: «Son buenos presupuestos; los hice yo». Pero el presupuesto es el más fiel dibujo de la política que se quiere aplicar, y por eso Díaz Ayuso e Ignacio Aguado quieren sacar adelante los suyos. Para ello, tienen que sentarse a negociar. Y lo van a hacer en cuanto pase el Debate sobre el Estado de la Región, que se celebra el lunes y el martes próximos. Yeso que ahora tampoco se tienen claros ni ingresos previstos ni objetivos de estabilidad, y la pandemia y sus consecuencias económicas agrandan aún más la incertidumbre. La idea es tener un proyecto que llevar a la Asamblea el 31 de octubre, para empezar a debatirlos y acabar el año con las nuevas cuentas aprobadas. Eso da un margen de apenas seis semanas para el acuerdo entre formaciones que en ocasiones tienen choques frontales. Como el que llevó a Vox a no apoyar la ley de rebajas fiscales de Díaz Ayuso, por un enfrentamiento con Cs. ¿Menos consejerías? Aunque las reuniones formales para negociar van a desarrollarse a finales de septiembre, la presidenta Díaz Ayuso ya ha tanteado a Vox. Prueba de ello son sus manifestaciones públicas y en el hemiciclo de la Asamblea, comprometiéndose a un «adelgazamiento de la Administración» como le pedía Rocío Monasterio, si esta apoya sus cuentas regionales. Algo que podría traducirse en una remodelación de su Gobierno, aunque en Sol matizan que adelgazar la Administración regional no tiene por qué significar reducir consejerías. La marcha de las negociaciones determinará cómo se concreta este compromiso. El Gobierno regional quiere llevar su proyecto presupuestario a la Asamblea el 31 de octubre Tanto los populares como la formación naranja –las dos alas del Gobierno regional– coinciden en que será a partir de ahora cuando comience a negociarse este asunto. Vox también confirma que aún no ha habido encuentros. Pero su líder, Rocío Monasterio, tiene claras sus líneas rojas: bajada de impuestos, defensa de la libertad y «siempre, hacer frente a la izquierda». Eso, y la supresión de lo que llama «chiringuitos ideológicos», algo que podría integrarse en el capítulo del «adelgazamiento» administrativo.
FUENTE DIARIO ABC:
