Sin embargo entre 1995 y 2008 el matrimonio obtuvo tres sobreseiminetos de primera instancia, no apelados (por lo que se convirtieron en definitivos) de tres jueces diferentes (Ercolini, Canicoba y Oyarbide)
A primera vista impera el principio de la Cosa Juzgada: no podrá investigárselos por esos hechos otra vez. La Cosa Juzgada es un noble principio del Derecho que le entrega certeza a un ciudadano que ya fue investigado y escudriñado por la Justicia. Esa certeza hace a su libertad y a su tranquilidad. Nada de eso debe ser discutido ni cambiado. Al mundo civilizado le llevó muchos años de barbarie alcanzar esos cimientos de la libertad. Ningún crítico del liberalismo lo reconocerá jamás. pero muchos viven tranquilos gracias a él.
Sin embargo, la Cosa Juzgada necesita de una condición: que la causa haya sido sometida, justamente, a un juzgamiento. Éste a su vez necesita de una investigación que lo fundamente. ¿Qué ocurre cuando hay fallo pero no hay investigación?, ¿hay juzgamiento?. Todo juzgamiento concluye en un fallo. Pero no todo fallo tienen necesariamente un juzgamiento. Aquellos fallos que se alcancen sin investigar, son técnicamente “fallos”, pero, dictados bajo esas circunstancias, distarían mucho de cumplir los extremos de la Cosa Juzgada.
Existe en el Derecho un estrecho corredor para intentar investigar de veras un caso sobre el que hubo fallo pero no “juzgamiento”: se trata del recurso de la Cosa Juzgada Fraudulenta.
Según este recurso, si lograra probarse que los tribunales intervinientes dejaron de lado pruebas elementales o no siguieron los pasos lógicos de una investigación profesional el fallo que dictaron podría revisarse.
En los tres casos en que se investigó el parimonio de los Kirchner (1995-2003), (2004-2007) y (2008) los jueces han dejado pasar la explicaión de un crecimiento exponencial que no se justifica segín las variables del mercado. Ni las tasas de interés ganadas, ni el monto de los alquileres cobrados eran los que imperaban en el uso y costumbre del momento como para tomar por válidos los informados por el contador de Néstor Kirchner y su esposa.
La multiplicación exponencial de esos años, en que el matrimonio solo disponía del alquiler de sus propiedades y sus ingresos como funcionarios públicos, puede justificarse por la documentación presentada.
No existen antecedentes de la presentación exitosa de recursos de Cosa Juzgada Fraudulenta. Pero los inexplicables extremos mostrados por televisión, hacen pensar si los jueces intervinientes no han caído en esos presupuestos en sus tres “investigaciones”.
Esta desmesura es también un signo de la época. Una época en donde ni una sumisión judicial de esta magnitud le es suficiente al poder. Contando con jueces con esta “benevolencia”, se habla de que la Justicia, es golpista. ¿Qué se habría dicho si Ercolini, Canicoba u Oyarbide hubieran llegado a otras conclusiones?, ¿o simplemente si los respectivos fiscales hubieran apelado?. ¿Será que nada les alcanza?
fuente thepostarg