Hay encuestas que dan a la fórmula Roberto Lavagna y Gabriela Michetti un 45% de intención de voto para senadores nacionales. Los mismos sondeos registran un 15% para Daniel Filmus y un 8% para Fernando “Pino” Solanas.
Estos números explican varias cosas. Por ejemplo, por qué el macrismo intercambió dardos con Lavagna por su participación en un acto del peronismo opositor en Córdoba, pero fue el ex ministro el que se quedó con la última palabra.
Dirigentes cercanos al jefe de gobierno habían dicho que no les gustaba la foto de Lavagna con José de la Sota, Hugo Moyano y Francisco de Narváez a lo que Lavagna respondió filosamente que a él no le habían gustado las fotos del apaleamiento de activistas sindicales en el Borda. Punto final a la discusión.
Lavagna no tiene partido y si va separado del macrismo tiene menos probabilidades de ganar en octubre, pero por su parte Macri sabe que lo necesita para conseguir un triunfo aplastante en la capital y avanzar en la candidatura presidencial para 2015. Son, por lo tanto, más fuertes los incentivos para llegar a un acuerdo que las diferencias personales.
Estas circunstancias pintan un cuadro electoral complicado para el gobierno, porque en política nadie renuncia al éxito. Si unidos potencian sus chances, Macri y Lavagna terminarán confluyendo, más allá de las divergencias por cuestiones de liderazgo o cartel.
A lo que hay que añadir que la perspectiva del kirchnerismo no es únicamente mala en la capital federal. Entre la clase media urbana de todo el país hay un clima especialmente adverso a la presidenta, lo que ha sido percibido por el peronismo opositor. La decisión de lanzar un desafío al gobierno desde Córdoba está ligada a la sensación de que el kirchnerismo se debilita, tiene fecha de vencimiento y su ruptura con la sociedad ya no tiene vuelta atrás.
Al hacer punta con la campaña anti “K” los peronistas rebeldes están además diciendo que no esperan a que Sergio Massa y Daniel Scioli se hagan cargo del liderazgo que les asignan las encuestas para enfrentar a Cristina Fernández. Massa fue desafiado por De Narváez que lo pegó al kirchnerismo.
El intendente de Tigre no respondió, pero se cree que presentará una lista de candidatos propios y se alejará del gobierno. Scioli sigue en silencio, pero como ocurre con Macri cada vez tiene menos margen para seguir o romper con la presidenta y deberá apostar si no quiere perder protagonismo en la disputa por el poder verdadero que será la de 2015.
Las candidaturas, de todas maneras, representa sólo el instrumento mediante el cual podría canalizarse un voto “castigo” hasta no hace mucho impensable. La causa de fondo son los desmanejos económicos inacabables de la administración Fernández a los que se han sumado en las últimas semanas graves denuncias de corrupción sin respuesta de la jefa de Estado.
El viernes el dólar paralelo llegó a dos centavos de los 10 pesos y lo único que mereció fue un intento de minimización del vicepresidente Amado Boudou. El problema es entonces no tanto monetario como político: se trata de un cambio en las expectativas por mal manejo de las variables macroeconómicas.
Hay fuga del peso porque hay alta inflación y medidas torpes como el corralito que al restringir la oferta, disparan el precio. Pero lo más nocivo, según los especialistas, es la inacción en la que está sumida la presidenta. El gobierno pretende ignorar la importancia del “blue”, pero está probado que tiene un impacto negativo sobre la inflación y el nivel de actividad.
A este adverso panorama se agregó otro factor negativo para el kirchnerismo: las denuncias de corrupción que involucran a Néstor Kirchner y a funcionarios que continúan en el manejo de la obra pública. El hecho central fue que esas denuncias pasaron del terreno periodístico al judicial. El viernes el fiscal Guillermo Marijuan imputó al empresario Lázaro Báez por supuesto lavado de dinero proveniente de sobreprecios en cuentas de Suiza, Belice y Panamá.
En el dictamen mediante el cual pide a un juez ligado a “la Cámpora” que investigue a valijeros y otros personajes ligados al multimillonario hombre de negocios santacruceño hay asimismo cuestionamientos a la investigación de un procurador y de un fiscal federal. Así el escándalo es doble: por los presuntos negociados y por la cobertura de la justicia adicta, una combinación hecha a medida para cualquier campaña opositora.
Fuente laPrensa