Por eso, el decadente conflicto en torno al manejo de las reservas del Banco Central está demostrando varias cosas. Que un economista sin respaldo político partidario (Martín Redrado) es capaz de resistir la decisión de su desplazamiento.
También demuestra que una jueza de primera instancia (María José Sarmiento) es capaz de resistir la presión de que le manden un patrullero a la puerta de la casa y rechazar una exigencia del Gobierno para que avale el decreto que echaba a Redrado. Y demuestra que el Senado, por decisión de Julio Cobos, puede volver del receso veraniego para sesionar y ofrecerle al Gobierno tal vez el único camino posible para encontrarle una solución racional a la crisis del Banco Central. En la respuesta que den ahora los Kirchner habrá señales para advertir cuán duros podrían ser los dos años que vienen para la Argentina.
Fuente : el cronista
