Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

La inflacion y el precio de los acuerdos

Redacción TN by Redacción TN
13 marzo, 2016
in Jorge Raventos
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

 

 

 

Cae la confianza de los consumidores

 

Para la mayoría de la población las dificultades se miden, en primera instancia, con el  bolsillo: ¿alcanzan los ingresos para, al menos, mantener el nivel de vida? ¿Se  sostendrán las fuentes actuales de ingreso (empleos, negocios, actividades autónomas) o decaerán y eventualmente se extinguirán?

A falta de estadísticas del INDEC, las que hay  señalan que febrero registró una inflación de entre 4 y 4,8 por ciento y que en el primer trimestre el porcentaje está alrededor del 10 por ciento.  Y todavía no se produjo el aumento en las tarifas del gas ni del agua ni puede decirse que el incremento experimentado por  la de la electricidad sea suficiente  para compensar  el desequilibrio provocado por una década de virtual congelamiento. Es decir: habrá más.

El índice de confianza de los consumidores que mide mensualmente la Universidad Torcuato Di Tella registró  en febrero una caída de 15,6 puntos  (más de 14 puntos de caída desde la cifra del mes anterior). Esa tendencia es un puente hacia la calificación política: también se encogió la buena imagen del Presidente.

Por cierto, Macri mantiene  muy buenas marcas y, en general, las encuestas indican que la mayoría de la sociedad no lo culpa a él  por  las dificultades, sino al gobierno anterior… por el momento. La Casa Rosada celebra la foto pero no se duerme sobre esos laureles .

Esta semana el jefe de gabinete, Marcos Peña, señaló  la lucha contra la alta inflación como “el gran objetivo de este año”. Es un programa. Y un plazo. ¿Será posible parar en seco  el actual incremento de precios y pasar en el segundo semestre a un ritmo de 1 por ciento mensual, “compatible con el objetivo del año próximo de un 12 por ciento anual”, como ha prometido el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay?


La esperanza del acuerdo

 

La principal llave (no la única) para  bajar la fiebre inflacionaria y atacar los problemas de fondo es, desde la perspectiva del gobierno, la resolución del pleito con los acreedores holdouts  y la salida del default técnico  apalancada en ese conflicto. De allí que  la Casa Rosada concentre  su esfuerzo en resolver  la cuestión holdouts.

Que Argentina  va a cumplir los recientes acuerdos con los fondos buitre es  una certeza (o casi, si se prefiere: en un país más bien inclinado a pronosticar catástrofes conviene pagar algún tributo al escepticismo).

Si ha habido discusiones y tironeos  en estos días es sobre  cómo se repartirán los costos y los réditos políticos de esa decisión. Que, para hacerle la vida más complicada al Presidente, debe pasar por el Congreso.

El ajustado triunfo de Macri en el ballotage del último noviembre  le permitió a Cambiemos conquistar el Poder Ejecutivo, pero  los votos de octubre no le habían alcanzado para dominar las cámaras legislativas; particularmente el Senado, donde mantienen cómoda mayoría  los  elegidos con la boleta del Frente para la Victoria. Para gobernar, el Ejecutivo debe negociar.

Para algunos analistas la situación actual evoca los  tiempos en que el que ocupaba la Rosada era Raúl Alfonsín. Cuando el radicalismo ganó la presidencia, en 1983, pudo manejar con fuerza propia  la Cámara Baja, pero el peronismo mantuvo hegemonía en el Senado y desde allí, con el control de la Comisión de Acuerdos (a cargo de Vicente Leónidas Saadi),  practicó una política de tratos pampa  con la Casa Rosada y a través del  juego de  pasa-no pasa, influyó decisivamente en la designación de jueces y embajadores y obtuvo  gran número de lo que Hipólito Yrigoyen llamaba “efectividades conducentes” a cambio de consentir leyes que el Ejecutivo considerable importantes.

 

Toma y daca a la carta

 

En estos días, ni la Casa de Gobierno ni las voces más moderadas  del  abigarrado universo  peronista admiten que  la luz verde al arreglo con los holdouts esté sometida a un toma y daca de aquella naturaleza.  

Por cierto, no puede sospecharse eso del  cristinismo fundamentalista, que ha proclamado sin disimulo su  designio de impedir a  toda costa ese acuerdo.  En cuanto a las distintas líneas que se han desmarcado  de la obediencia a la señora de Kirchner,  ellas  no quieren aparecer  ante la opinión pública imponiendo  peaje a un paso que resulta indispensable e ineludible.  

Y que aliviará a todos. No sólo el Estado central necesita recuperar la posibilidad de financiarse genuinamente en los mercados, las provincias también verán abrirse esa posibilidad (la de Buenos Aires acaba de colocar 1.250 millones de deuda pagando una tasa de 9,3 por ciento: apenas 0,6 por ciento menos  de lo que  los mercados le cobraron a Scioli; después  de que se liquide el expediente holdouts, la Nación, las provincias y las empresas privadas verán  sustancialmente reducido el costo del  financiamiento).

Sin embargo, aun cuando el  tema específico de  la normativa que permita cumplir con el acuerdo ante el juzgado de Griesa no sea  objeto de trueque,  el gobierno  está  recibiendo  un mensaje polifónico:  para que funcione, la  gobernabilidad  debe ayudar a todos.

Y eso tiene una lectura múltiple: debe contribuir  a que el estado central transite los  meses de reacomodamiento  que demanda  la herencia recibida (en primer lugar, la inflación).  Pero también debe tener una dimensión federal: obras y  recuperación de  recursos para las provincias.

Y  asimismo una dimensión social: debe  rescatar a los más hundidos (sectores vulnerables, jubilados) y promover a los que trabajan. 

Sergio Massa y los renovadores  están subrayando este costado, junto al peronismo disidente (Diego Bossio) y al sindicalismo. Los planteos  pasan por  el replanteo urgente del impuesto a los salarios (pisos y escalas), por  una discusión salarial que admita la in flación real no la deseada  y también por el cumplimiento del objetivo  del 82 por ciento para las jubilaciones.

La reunión de Rogelio Frigerio con los gobernadores ofreció respuestas a la dimensión federal del problema  que complementan y amplían los compromisos que el gobierno había  adquirido previamente con Sergio Massa.

Es una puerta  entreabierta. Las otras dimensiones serán satisfechas más temprano que tarde.

Todos los interlocutores insisten en que el asunto de los holdouts no es materia de toma y daca. Lo sea o no, el centro de la cuestión es la vulnerabilidad  legislativa  del gobierno. La debilidad relativa que esa circunstancia impone al Ejecutivo (un rasgo que suele ser celebrado  por  los amantes de la división de poderes, que siempre sospechan de  los gobiernos  que tienen fuerza propia) sólo puede convertirse en vigor  si  la cogobernabilidad se vuelve un programa  compartido y las pujas naturales se  encuadran  en  ese marco.  Si las diferentes partes  se integran en una arquitectura de conjunto.

De lo contrario,  la dispersión que hoy  algunos observadores  celebran  porque “hay muchos actores, muchos protagonismos”   puede convertirse en centrifugación, en coqueteos con la anarquía.

Tags: Jorge RaventosLa inflación y el precio de los acuerdosOpinión
Previous Post

La derecha ya no usa corbata

Next Post

¿Que les pasa?

Next Post

¿Que les pasa?

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency