
Según Adolfo Sosa, de la Asociación de Importadores y Comerciantes del Mercado de Abasto, el consumidor final está pagando actualmente entre G. 13.000 y G. 14.000 el kilo,
Pedro Villarreal, de la Asociación de Importadores del Mercado de Abasto Central, mencionó que pedirá 120.000 kilos de tomate nacional, pero que no sabe de dónde conseguir. Agregó que con la pandemia el contrabando también se monopolizó y que los productos que ingresan tampoco regulan el mercado, sino que el sector aprovecha para subir la cotización ante la poca oferta.
Por su parte, Gregorio Ocampos, de la Asociación de Horticultores de San Ramón, Yhú, lamentó la actitud de los importadores. Comentó que están tratando de vender directamente a los supermercados para evitar los intermediarios, que pagan menos de los G. 5.500 por kilo que ofrecen los centros de venta minorista.
Posición del MAG. El ministro Santiago Bertoni admitió que los precios subieron un poco para el consumidor final, pero que esta situación a la vez favorece a los pequeños productores y representa un incentivo para que sigan trabajando. Asimismo, comentó que desde la Dirección de Comercialización se levantan datos desde las fincas y hasta el momento la institución considera que hay suficiente tomate para cubrir la demanda antes de habilitar la importación de otros países.
