
La situación fue normalizándose con el correr del tiempo. Los bonos volvieron a generar demanda de inversionistas e incluso a mediados de agosto, conforme a las estadísticas que
maneja el Fisco, los rendimientos se ubicaron por debajo de los que se observaban antes del impacto de la situación sanitaria.
Pese a que la coyuntura actual es favorable, el economista César Barreto y el analista Amílcar Ferreira expresaron que el elevado crecimiento del ritmo de la deuda externa del país puede derivar en una mayor percepción de riesgo, lo cual a su vez puede llevar a un escenario de emisiones con tasas más altas, lo cual tendría efectos negativos.
