
Esa ley diría que el equipo con plantel menos frondoso tiene combustible óptimo solo por 70-75 minutos de juego, más o menos; que en ese tiempo posee sus
opciones para ganar y, muchas veces, para sacar solo un empate; que debe extremar recursos hacia el final del juego, ante el esfuerzo que exige un planteo táctico intenso. Los equipos que ocupan la mitad de la tabla para abajo suelen entrar en estado crítico en el último tercio de sus partidos, donde los más pertrechados terminan sacando ventaja de sus mayores recursos. Es lo que le sucedió a Guaireña contra Cerro Porteño.
El resultado de 1-0 fue la expresión de uno de los mejores partidos disputados por River desde que Ayala está al frente del primer equipo, con un Pérez generoso.

