
El diputado Darío Martínez, que fue elegido para encabezar la secretaría de Energía, todavía no tiene fecha de jura en ese puesto. Se estima que podría ser
este miércoles, aunque la agenda hay que coordinarla con el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán. La idea es que la ceremonia sea presencial, pero con pocas personas.
Martínez está en Neuquén, la provincia a la que representa como diputado nacional. Tiene que trasladarse a Buenos Aires, en una coyuntura donde los traslados entre ciudades no están aún normalizados. El futuro funcionario está preparando el equipo que lo acompañará en su gestión.
La secretaría de Energía dependerá del ministerio de Economía. Y su sede seguirá estando en Buenos Aires. Sin embargo, se abrirá un “asiento” (así lo definen cerca del futuro funcionario) en Neuquén, que será una suerte de representación de la secretaría en la provincia que aloja la formación Vaca Muerta.
Martínez también está estudiando los nombres del equipo que lo acompañará en esta nueva tarea. Se esperan algunas definiciones inmediatas, por ejemplo en torno al nuevo Plan Gas. Cuando dependía del ministerio de Desarrollo Productivo, se había preparado un programa de estímulo que iba a durar cuatro años, con la idea de mejorar la producción.
El gobierno neuquino manifestó su satisfacción con el nombramiento de Martínez. Hace unas semanas, funcionarios provinciales advirtieron que puede haber problemas con el abastecimiento de gas. Estiman que la producción -que está semiparalizada- debe comenzar en septiembre. De no hacerse, se corre el riesgo de volver a mayores importaciones en el invierno. Hay todo un símbolo de esa situación: el barco regasificador. La anterior administración despidió el que funcionaba en Bahía Blanca.
En el sector estiman que las importaciones en invierno podrían volver a aumentar en caso de que no arranque la producción local de gas.
“La energía es sistémica. Los objetivos son los que dijo Alberto el 1 de marzo, más allá de la pandemia, necesitamos aumentar la producción, generar saldos exportables e incorporar valor agregado en la cadena. Hay que buscar un punto de equilibrio, donde los trabajadores estén conformes, las pymes y las cámaras estén conformes y las productoras tengan un precio que les permita invertir para aumentar la producción. Todo con un costo para el usuario que lo pueda soportar desde su bolsillo. El punto hay que buscarlo al menor costo fiscal posible”, explicó Martínez en declaraciones al diario “Río Negro”.
El funcionario conoce la realidad de Vaca Muerta. Y se estima que impulsará a las petroleras para que desembolsen dinero en esa formación. En relación a las tarifas, la prudencia fiscal que sugiere podría ser una señal que avalará algunos incrementos.
El sector energético provocó desacuerdos entre los funcionarios que volvieron a la política de la mano de Alberto Fernández -como el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas-y los cristinistas más duros, que se referencian en la vicepresidenta. Fue Cristina Fernández quien eligió a los interventores del Enre y Enargas, que son los que deben estudiar nuevos cuadros tarifarios.
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