
Cuando Valentino Blas Correas (17) les advirtió a sus amigos que estaba herido, Juan, el conductor del vehículo, manejó como pudo en busca de ayuda. Fue en la Clínica Aconcagua, en
la Ciudad de Córdoba, a donde una de las chicas corrió a buscar ayuda mientras el resto bajaba a Blas herido. Según denunciaron nunca los atendieron, los derivaron a un hospital de urgencias y no les brindaron atención médica.
Esos minutos de desesperación también forman parte de la causa judicial que investiga el crimen de Blas. Tres empleados de este centro de salud fueron imputados y acusados de abandono de persona.
Ahora deberán explicar por qué no se le brindó atención médica a Blas cuando estaba herido y si son responsables del delito. Fernando Casalino, Guadalupe Moya y Andrea Mezzaccapo, del sanatorio Aconcagua, fueron imputados por la fiscalía. Casalino, además, fue quien ayudó a los jóvenes a cargar a la víctima ya inconciente dentro del auto para que lo trasladaran.
La secuencia empezó cuando cinco amigos regresaban de tomar algo en un bar cordobés durante los primeros minutos del jueves 6 de agosto. Se toparon con un motociclista con el que tuvieron un altercado en Vélez Sarsfield al 3400, hasta les pateó la puerta y el espejo retrovisor. Por eso, cuentan los adolescentes, se fueron del lugar.
Tres empleados del Sanatorio Aconcagua quedaron imputados por abandono de personas por no brindar atención médica a Valentino Blas Correas (17) cuando estaba herido por una bala policial.
Ese motociclista ya fue identificado y explicará lo que ocurrió en esa presunta discusión. Lo cierto es que según la versión policial fue él quien advirtió lo que había ocurrido con el Fiat Argo. Esa denuncia se replicó por radio y acudieron dos móviles a metros de La Plaza de las Américas.
Según declararon los adolescentes uno de los agentes les habría apuntado con un arma y, asustado por la secuencia con el motociclista, el conductor aceleró. Se supo este martes fue Lucas Gómez (35) el que empezó a disparar contra el auto blanco y una de esas balas mató a Blas Correas.
Del otro lado estaba Javier Alarcón (31) que también disparó contra el vehículo en varias oportunidades. Los dos están detenidos ya acusados de homicidio calificado y agravado, por el crimen de Correas, y por la tentativa de homicidio calificado contra el resto de los adolescentes.
Los jóvenes no se detuvieron tras la balacera hasta llegar a la Clínica Aconcagua para pedir atención médica para Blas. Cuando no la obtuvieron, quisieron ir al hospital pero fueron detenidos. En ese momento uno de los agentes habría golpeado a Juan, el conductor del auto, mientras estaba en el suelo.
La tercera detenida es Wanda Micaela Esquivel (32), acusada de “encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario” por ser quien plantó un arma a metros de la escena del crimen, arrojándola desde un patrullero en movimiento.
Yamila Florencia Martínez (23) y el subcomisario Sergio Alejandro González (42) también están imputados por el encubrimiento, ya que estuvieron presentes y no denunciaron a sus superiores lo que estaba ocurriendo.
Al menos dos policías de la división Motos de la Policía de Córdoba podrían quedar imputados en las próximas horas, acusados por lesiones leves. También será clave lo que ocurra con el conductor de la moto con la que los jóvenes tuvieron una discusión, para determinar cómo inició esta persecución fatal.
GL
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