
«Estoy a la espera de los resultados del PCR. Aún no sé si lo tengo. De ser positivo, seré asintomático porque me siento bien». Es la respuesta que da al otro lado
del teléfono José Ángel Rubio, comerciante del mercado Las Palmeritas, que hace cuarentena preventiva en su piso de Sevilla Este después de que hace diez días se cerrara al público esta plaza de abastos de Nervión tras detectarse un caso de coronavirus en uno de los trabajadores. «Espera un momento… que me llaman», prosigue José Ángel mientras pone el modo de espera. Después de unos minutos, retoma la conversación telefónica. El tono eufórico de su voz lo delata: «Soy negativo. Me lo acaba de comunicar Epidemiología. ¡Qué alivio!», exclama este sevillano de 52 años, que lleva casi treinta al frente de una carnicería en esta plaza de abastos. Él, como el resto de placeros y demás empleados, «sean o no positivos en el Covid-19», están encerrados en sus domicilios para evitar posibles contagios. «Bueno, llevamos esta cuarentena como podemos. Sin contactos ni visitas a familias ni amigos. En mi caso, que vivo solo, mi hija mayor me trae la compra y me la deja en la puerta». José Ángel, que además es tesorero de la Asociación de Comerciantes Mercado Las Palmeritas, cuenta que «en una semana» se ha hecho la prueba del coronavirus a todo el personal. «Creo que ha salido algún positivo más, pero como es confidencial…». Eso sí, explica lo que están pasando todos los trabajadores. «Están siendo días de mucha incertidumbre y de mucho miedo porque no sabíamos qué va a pasar desde que, primero, el 8 de agosto se cerrara parcialmente y, al lunes siguiente, ya todo el mercado». En estas casi dos semanas que no han podido levantar la persiana, la asociación de comerciantes asegura que «muchos han tenido que hacer malabares» para tirar hacia adelante. Más aún en las maltrechas economías domésticas de estos tiempos. «Ahí vamos, tirando de ahorros y de la familia para poder hacer frente a recibos, seguros y otros pagos». Los placeros de Las Palmeritas señalan además que «desde el principio» se ha colaborado con el Ayuntamiento y las autoridades sanitarias. «El mercado se ha desinfectado a fondo y sigue cerrado hasta que lo indiquen las autoridades». Si bien, añaden que se han solicitado «ayudas económicas» al gobierno municipal «por la destrucción del género tras la desinfección y por el lucro cesante al estar tantos días cerrados sin poder generar ingresos por las ventas». En el peor de los casos, estas pérdidas han alcanzado «los 2.000 euros por puesto». Una «ruina», como bien subraya otro comerciante afectado y también confinado en su domicilio. Si bien, reconoce la «acertada decisión» de echar el cierre temporal. «Más ruina hubiera sido tener que lamentar contagios entre clientes y vecinos». Palabras que describen la actitud responsable de los trabajadores de estos 55 puestos que conforman «la gran familia» de Las Palmeritas. Pese a todo, algunos empiezan a soñar con la reapertura. «Ojalá pudiera ser la semana que viene», dice José Ángel. No obstante, desde el Consistorio se asegura que la Junta de Andalucía no le ha trasladado aún ninguna indicación para que se pueda proceder a la reapertura. Eso sí, fuentes municipales aclaran que «se sigue con el rastreo». Mientras llega ese momento, los negocios concluyen que «el día que abra de nuevo al público, será el mercado más seguro de España». Entonces «volverá la vida» a una plaza de abastos que es «todo un referente» en Nervión y sus inmediaciones. Será, sin duda, «la mejor vuelta a la nueva normalidad» para estos comerciantes y vecinos. El mercado echó el cierre temporal el pasado 10 de agosto – Vanessa Gómez «Para mí es una terapia. No me hallo sin el mercado» Las tres puertas del mercado de las Palmeritas, en el barrio de Nervión, siguen precintadas con cinta de la Policía Local. El cartel que indica el «cierre temporal por desinfección» se ha despintado a consecuencia del sol que pega fuerte en este costado del edificio que da al centro de salud. El silencio es sepulcral a primera hora de la mañana. Ni un coche estacionado en sus inmediaciones. Apenas unos vecinos con mascarillas y bolsas en manos, cruzan delante de la plaza de abastos en sus idas y venidas de los quehaceres diarios. Algunos ni siquiera quieren pasar cerca y dan un rodeo. Otros, sin embargo, se asoman a su encuentro en la esquina con la calle Beatriz de Suabia. «He venido a ver si ya estaba abierto. La verdad es que no me hallo sin el mercado. Suelo venir cada mañana a desayunar y hay un buen ambiente con los vecinos y comerciantes», se sincera Manoli, una veterana vecina de Nervión, que, junto con Julia, reconoce el valor social y vecinal que ejerce este complejo en el barrio y sus alrededores. «Para mí es una terapia. Vengo a diario porque me da mucha vida. El otro día llamé por teléfono a Juanma, el frutero, para ver cuando abrían de nuevo. Mira que hay supermercados cerca, pero no es lo mismo». Porque no es solo el trato «familiar» y «cercano» que se ofrece, como bien subraya Julia. «Es el mercado con mejor pescado. Viene gente de otros barrios… y luego las chacinas que tienen, con unos buenos precios… Hay un queso manchego que se te mete por los ojos». Ellas, como otros tantos residentes de Nervión, entienden el cierre temporal por responsabilidad pero también esperan que no tarde mucho en volver a abrir. «Que Dios lo oiga y sea pronto», concluyen Manoli y Julia.
FUENTE DIARIO ABC:
https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-cuarentena-mercado-palmeritas-202008182106_noticia.html
