
El miércoles de la semana pasada Valentino Blas Correas (17) salió con sus amigos a tomar algo. Cuando regresaban, pasada la medianoche, se sentó en el asiento trasero, en el medio,
entre dos de sus amigos. Parecía una elección al azar pero lo que pasó después lo cambió todo.
En un operativo policial cuestionado por las autoridades, el Fiat Argo en el que viajaban los adolescentes terminó baleado por -al menos- dos agentes. Uno de esos disparos mató a Valentino. Por el hecho hay dos detenidos, se trata de los oficiales Lucas Gómez (35) y Javier Alarcón (31), que hasta este lunes estaban acusados por homicidio calificado (por tratarse de integrantes de una fuerza de seguridad) y agravado (por el uso de arma de fuego).
Pero este martes esa acusación en su contra se agravó: también los acusan de homicidio calificado en grado de tentativa por disparar contra el resto de los chicos que viajaban junto Valentino Blas Correas.
“Uno de los amigos de Valentino entregó el buzo que llevaba puesto esa noche y tienen dos huecos en la capucha. Tiene manchas de sangre de Blas y la marca de una bala que rozó, entró y salió por la ropa pero no hirió al chico de casualidad”, explicó a Clarín Alejandro Pérez Moreno, el abogado de la familia de Valentino.
Blas Correas recibió un disparo cuando circulaba en un auto junto a varios amigos.
“La otra, la más impactante, es la que quedó en el apoyacabezas del asiento trasero, tambien al lado de Blas. La bala quedó incrustada en el asiento, no lo mató por milímetros. Esto quiere decir que no fue una masacre por casualidad porque dispararon a matar”, agregó Pérez Moreno.
Fuentes de la fiscalía a cargo de José Mana, que investiga el hecho, confirmaron que se ha agravado la imputación por la tentativa de homicidio aunque “esperan el resultado de las pericias” para confirmarlo.
El hecho ocurrió el jueves pasado después de que Blas saliera a tomar algo con sus compañeros del colegio. De regreso a sus casas, los adolescentes se toparon con un motociclista con el que tuvieron una discusión de tránsito y, al ver un control, se fueron del lugar.
Blas tenía 17 años y recibió un tiro en la espalda.
Otra versión es que pensaron que les querían robar. Esa persona habría dado aviso al personal policial de lo que había ocurrido, por lo que montaron un operativo cerrojo.
Al verlos el joven conductor se asustó y aceleró: fue entonces que los policías empezaron a disparar contra el auto en el que iba el grupo. Después llevaron a Blas, herido de un disparo en la espalda, hasta la Clínica Aconcagua, donde no le dieron atención médica. Finalmente los detuvieron sin que pudieran llevarlo al hospital. En ese momento cercaron el área y -según denunciaron- limpiaron la escena.
“Nosotros queremos que se investigue a todos los policías que participaron del hecho. Los que tiraron pero también los que participaron porque no hicieron nada para evitar este desastre ni tampoco denunciaron lo que había ocurrido. Entonces hay complicidad”, sentenció Pérez Moreno.
GL
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