
Paula y su familia iban a pasar sus vacaciones de verano en la playa pero el coronavirus les ha obligado a cambiar los planes. Han decidido regresar al pueblo —donde tienen su
segunda residencia— para evitar las aglomeraciones de la costa y disfrutar de unos días de tranquilidad en compañía de la familia. Pero no han sido los únicos que han hecho sus maletas para ir al pueblo. En la localidad toledana de Escalona (3.500 habitantes censados), unas 30.000 personas han optado por pasar sus vacaciones de verano en sus segundas residencias. «Escalona experimenta todos los veranos un crecimiento enorme por la multitud de viviendas de segundas residencias que hay en las trece urbanizaciones. Todos los veranos se multiplica pero este año muy especialmente», donde según los cálculos del Ayuntamiento estaremos en torno a las 35.000 personas, una cifra que duplica casi a la de otros veranos», explica Álvaro Guitiérrez, alcalde de la villa medieval. El pueblo les ofrece la tranquilidad y libertad que no han tenido en la ciudad durante los tres meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus. Una mayor afluencia de vecinos que se ha venido registrando incluso antes de los meses de verano. «Durante el confinamiento, muchas familias del sur de Madrid ya abandonaron su piso en busca de la amplitud de la casa del pueblo», indica el regidor y también presidente de la Diputación de Toledo. A esta «nueva realidad» ha influido la posibilidad del teletrabajo que se ha implantado en muchas empresas, alterando las vacaciones de muchos hogares. «Ahora son familias enteras las que vienen al pueblo, padres, hijos, abuelos, nietos… y están más tiempo. La segunda residencia a la que iban solo a pasar los fines de semana se plantea como la mejor opción para trabajar a distancia». Una cifra de visitantes que se dispara aún más al llegar los fines de semana por la multitud de bañistas que, atraídos por las playas del río Alberche, se desplazan hasta la localidad para darse un chapuzón y sobrellevar de la mejor forma posible las altas temperaturas del mes de agosto. Dejando en el municipio, sobre todo durante los fines de semana, una estampa de lo más sugerente: bares y tiendas llenas. Baño no recomendado Las aguas del río son «aptas» para el baño, al cumplir con todos los parámetros de Sanidad, aunque este año desde el Consistorio escalono han instalado cartelería no recomendando el baño por tratarse de agua dulce. «El agua de los pantanos, embalses y ríos es agua dulce, no tratada, como sí lo están las de playas y piscinas, bien con sal o con cloro. Por eso, las autoridades sanitarias no aconsejan el baño aunque yo creo que esta recomendación está más relacionada con el agua de los pantanos o embalses donde el agua está más estancada porque el río al final es corriente», explica Gutiérrez, que añade que «aún así, siguiendo las pautas de Sanidad, sugiero no bañarse, pero no está prohibido. Solamente es no recomendable por ser agua dulce». Recuerda el alcalde de Escalona que también hay que cumplir con otras medidas de seguridad como es mantener la distancia social de seguridad, el uso obligatorio de mascarilla—salvo cuando te estés bañando— y también «están prohibidos»los juegos de contacto físico. «El río es una zona maravillosa para pasar un día en compañía de la familia o amigos. No tiene peligro y las playas están cuidadas, limpias. Por eso, pido responsabilidad para evitar contagios, y respeto, higiene y limpieza con el medio ambiente. Desde el Ayuntamiento trabajamos mucho para tener estas playas y es una pena que cuando acaba la jornada, la basura quede esparcida por la zona. Hay cientos de contenedores». Un 90% de ocupación Pero no solo Escalona rebosa de visitantes en verano. El municipio toledano de Cazalegas disfruta durante estos días de un turismo más familiar procedente de la Comunidad de Madrid y de la comarca de Cazalegas, más acuciado aún por el teletrabajo. El aumento de visitantes «dobla» casi al de otros años, según explica su alcalde, Francisco Javier Blanco. Su playa de interior, donde poder disfrutar de un baño en el embalse de Cazalegas, a los pies de la Sierra de San Vicente, es uno de los principales reclamos de este pueblo de 1.900 habitantes. Un hombre se baña en el río Alberche, en Escalona – H. Fraile Indica que como consecuencia de este aumento y, siguiendo las recomendaciones de Sanidad, han restringido la capacidad en la zona de baño. «El aforo total es de 12.500 personas, Sanidad nos permitió 4.500 y nosotros lo hemos limitado a 3.000 para tener un mayor control». Un recuento que realizan a través de los dos párkings municipales y el del complejo del camping, que tiene seguridad privada. «La única forma de acceder al pantano es a través del vehículo porque la gente que baja andando desde el pueblo —a dos kilómetros— es residual», dice. Para ello, Blanco explica que este año «hemos hecho un sobreesfuerzo para contratar personal para el parking, controladores para que vigilen que se mantenga la distancia social entre los grupos que accedan al pantano, y limpiadoras para las mesas de picnic. También hemos abierto otros baños más accesibles y voluminosos para controlar la higiene y limpieza», especifica. Una afluencia de público que, sin duda, ha beneficiado también a la economía del pueblo. Bares, tiendas, supermercados y alojamientos rurales llegan a rozar el 90% de ocupación. Un verano donde el coronavirus ha llenado «de vida» los pueblos. Las lagunas de Villafranca de los Caballeros están secas desde hace dos añosSOS de las lagunas de Villafranca de los Caballeros El agua es vida y eso lo saben muy bien en el municipio toledano de Villafranca de los Caballeros (4.900 habitantes). Hace dos años que el complejo lagunar está «completamente seco» debido, sobre todo, a la falta de lluvias y a las altas temperaturas. «Se nos encoge el corazón verlas en esta situación. Llevan dos años prácticamente secas; se pueden cruzan andando. Las lagunas eran una fuente de ingreso muy importante para nuestro pueblo, no solo en verano, sino en cualquier época del año ya que tenemos programas medioambientales», se lamenta Julián Bolaños, alcalde del municipio. Los visitantes que solían pasar el verano en este humedal han tenido que buscar otras zonas y los hosteleros han visto como su negocio ha disminuido, redundando todo ello en la economía local. Desde el Ayuntamiento villafranquero aseguran que «hemos llamado y seguiremos llamando a todas las puertas» para buscar una solución a esta reserva de la biosfera. «Lo principal es que llueva—explica Bolaños— pero también hemos solicitado la limpieza del río Cigüela y un trasvase a la Confederación Hidrológica del Tajo, y estamos a la espera de obtener una respuesta», asegura. «Esperamos que entre todos podamos poner nuestro granito de arena y formar un montón porque el problema de las lagunas no es solo un problema de falta de agua sino que cuando la hay, el cauce del río Cigüela no está limpio, además de la sobreexplotación del acuífero y la cantidad de pozos ilegales».
FUENTE DIARIO ABC: