Explosión en Beirut: Líbano, un país al límite y hacia el colapso

Cortes de energía que duran hasta 20 horas al día. Montañas de basura derramándose en las calles. Largas filas para cargar nafta. Bienvenidos al Líbano, donde este martes

dos enormes explosiones sacudieron Beirut, en situación poco claras.

Hasta la explosión, este no era más que un verano estándar en el Líbano, un país acostumbrado a luchar con una infraestructura desmoronada mientras salta de un desastre a otro.

Solo que esta vez es diferente. Cada día trae signos más oscuros que Líbano rara vez ha visto en crisis pasadas: despidos masivos, hospitales amenazados de cierre, tiendas y restaurantes cerrados, crímenes impulsados ​​por la desesperación, un ejército que ya no puede permitirse alimentar a sus soldados con carne, y almacenes que venden comida vencida.

Explosión en Beirut



Infografía: Clarín

El Líbano se precipita hacia un punto de inflexión a una velocidad alarmante, impulsado por la ruina financiera, el colapso de las instituciones, la hiperinflación y el rápido aumento de la pobreza, con una pandemia por encima de eso.

El lunes, el canciller del país renunció, advirtiendo que la falta de visión y la voluntad de implementar reformas estructurales se arriesgaban a convertir al país en un “estado fallido”.