
El Fondo Monetario Internacional espera que el Gobierno y los acreedores privados “sigan trabajando para lograr un acuerdo” y resaltó que las autoridades argentinas aún no han pedido renegociar el programa con
el Fondo.
En una conferencia de prensa virtual en Washington, el Director de Comunicaciones Gerry Rice recibió este jueves varias preguntas sobre el actual proceso argentino de reestructuración de la deuda con los acreedores privados por un monto de unos 65.000 millones de dólares, que lleva varios meses con sucesivas ofertas y rechazos.
“Confiamos en que todas las partes involucradas sigan trabajando en forma constructiva y en los plazos adecuados con el fin de llegar a un acuerdo que sitúe la deuda pública en un sendero sostenible y que pueda sentar las bases de un crecimiento inclusivo y duradero”, dijo Rice, que aclaró, como hace habitualmente, que la negociación es una cuestión bilateral entre el Gobierno y los acreedores.
La Argentina también tiene que renegociar el acuerdo Standby con el FMI, por el cual el organismo le aprobó unos 57.000 millones de dólares, de los que se desembolsaron unos 44.000 millones. El Gobierno ha dicho que lo haría después de llegar un acuerdo con los privados, pero como este arreglo se demora, se especulaba con que los contactos en ese sentido con el Fondo podrían haberse ya iniciado.
“Las autoridades argentinas no han solicitado un financiamiento del FMI hasta ahora. No han solicitado un programa del FMI”, dijo Rice sobre el tema. Y agregó que “si este tipo de solicitud se manifiesta, el financiamiento que correspondería a un nuevo programa del FMI contribuiría a que la Argentina alcanzara sus objetivos de balanza de pagos, sus necesidades, incluyendo las obligaciones del sector oficial. Esto es un principio general que se aplica a todos los casos y no solo a la Argentina”, señaló.
El portavoz aclaró que, si ese pedido se concretara, “no tiene que estar necesariamente vinculado con una consulta del articulo IV”, la revisión de los números de la economía que los técnicos hacen de todos los países en forma periódica.
El domingo pasado los tres principales grupos de bonistas rechazaron la última propuesta del Gobierno y presentaron una nueva iniciativa conjunta que, según ellos, representa “importantes concesiones económicas y legales”.
Sin embargo, la oferta fue rechazada por el presidente Alberto Fernández, quien dijo que el Gobierno no haría más esfuerzos, aunque continuaría el diálogo. En un discurso en el Council of the Americas, el jefe de Estado dijo que “esto es lo que podemos, no podemos más que esto, no es capricho, es sensatez” y pidió a los acreedores que “por favor, ayuden a la Argentina a salir de esta postración y empecemos a mirar en el futuro”.
La diferencia entre lo que propone el Gobierno y los bonistas parece hoy ser muy estrecha y los acreedores la calculan como inferior a tres dólares. La última oferta de los bonistas redunda en US$55,7 cada 100, contra US$53,2 de la oferta oficial. El Gobierno por ahora se mantiene firme, aunque continúa el diálogo.
Washington. Corresponsal
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