
El juez de Instrucción número 14 de Sevilla ha dictado un auto por el que acuerda el embargo de todos los bienes que integren el patrimonio del M.M.G., quien fuera contable de
Lipasam durante décadas, y su esposa, ambos investigados en la causa abierta por el desfalco de más de un millón de euros de fondos de la empresa municipal de limpieza durante diez años por parte del exresponsable de la contabilidad de la misma. En dicho auto judicial, de fecha de 7 de julio y al que ha tenido acceso este periódico, el juez acuerda, tras la petición de la representación legal de la propia Lipasam, la prohibición de disposición sobre los bienes que conformen el patrimonio del excontable y su esposa, procediéndose a la tasación de los mismos para asegurar la satisfacción de las posibles responsabilidades civiles que puedan derivarse de este procedimiento judicial. Entre estos bienes se encuentran un piso en Sevilla, otro inmueble en Rota, una embarcación y un coche de caballos compartido con amigos para la Feria de Abril, como así lo reconoció la propia mujer del excontable durante su interrogatorio la semana pasada. Además, fuentes del caso han indicado a este periódico, que en las dos cuentas bancarias de las que son titulares poseen unas cantidades por encima de los cien mil euros en total. Mientras él en su declaración como investigado admitió haberse llevado las cantidades investigadas, que ascienden al millón de euros, así como que el sistema usado durante años para apropiarse del dinero de Lipasam era muy difícil de detectar; ella aseguró no saber nada del proceder de su marido y afirmó que nunca le extrañó el patrimonio que tenían por el sueldo de él de 3.000 euros: «No es tan grande». Ante el juez, la investigada declaró no conocer la conducta de su marido en Lipasam, que nunca le comentó nada al respecto y nunca observó que éste llevara una vida con unos medios económicos excesivos en relación a su nómina. Ella, según manifestó, sólo sacaba con tarjeta el dinero que necesitaba. Además del patrimonio antes mencionado, el matrimonio contaba con una sociedad de la que ella era administradora, pero sin saber del estado de las cuentas. Se conformó la sociedad para ella pusiera en marcha un cátering. Insitió en que su patrimonio «no es tan grande» por la nómina que tenía su marido, al que Lipasam, según él mismo le decía a ella, le pagaba masters y le daba premios económicos anuales. «Se portaba muy bien con él», dijo.
FUENTE DIARIO ABC: