
Moderado de día, inflexible de noche. Tal el estilo elegido por el presidente Alberto Fernández para manejar la cuestión Vicentin. Parece que la decisión del Presidente Alberto Fernández es dejar otra vez
“en off side” al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti. Lo hizo dos veces. Primero, días atrás, cuando el mandatario provincial salió a hablar de la “opción superadora” en la puerta misma de la Residencia de Olivos, justo cuando concluía una reunión entre el gobierno, Perotti y directivos de Vicentin. Minutos después Fernández le decía a un medio K que no había otro objetivo que la expropiación.
En la noche del viernes ocurrió algo parecido. Se habló del “plan Perotti” de intervención sin expropiación y al rato Fernández, al mismo medio K, le decía otra cosa: que el objetivo final era la expropiación. “No hay marcha atrás. El Estado se va a hacer cargo de la empresa por la herramienta posible; sea por intervención vía judicial o por la expropiación”
Esta sábado, visiblemente molesto con el juez de Reconquista que desplazó a los interventores enviados por el Poder Ejecutivo, se ahondó la línea “expropiación o nada”.
Y el Presidente avanzó un paso más. Descalificó al juez Fabián Lorenzini diciendo directamente que el magistrado santafesino ignoraba cómo funcionaba el derecho en estos casos. Lo dijo así: “El juez del caso Vicentin es un juez concursal, yo soy el Presidente. Al juez hay que explicarle, porque ese día parece que faltó a la clase de derecho administrativo y constitucional, que los DNU tienen el peso de las leyes, no es la voluntad del Ejecutivo”.
Lo que parece claro es que Fernández pretende subir la apuesta cada vez que alguien intenta mostrar una línea de moderación. Incluso si esa propuesta moderada surge de su propio espacio político.
No es casual que sea el gobernador Perotti el que intenta poner paños fríos. Conoce bien de cerca el humor del sector productivo santafesino y ve crecer minuto a minuto el mal enojo generalizado que despertó el plan de expropiación de Vicentín.
Los actos que se desarrollarán en horas en varias provincias con el objetivo de rechazar la expropiación y en defensa de la propiedad privada son una prueba de ello.
Por alguna razón, Fernández se siente en la necesidad, tal vez, de mostrarse inflexible para agradar al kirchnerismo duro, que está decidido en darle al Gobierno el control de Vicentin.
De hecho ya está puesto por escrito, como reveló Clarín la semana pasada, el instructivo que los diputados del Frente de Todos deberán estudiar para defender la ley de expropiación si es que finalmente el proyecto llega al Congreso.
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