El presidente hace balance de los tres durísimos meses de confinamiento a escasas horas de la entrada de todo el país en la nueva normalidad. Extiende el agradecimiento a toda la sociedad. Por Juanma Romero
Adiós a la alarma, pero no adiós al virus. Adiós a la alarma, pero no adiós al sufrimiento y a las dificultades y retos para reconstruir un país devastado por la pandemia del covid-19. Pedro Sánchez reclama “responsabilidad”, cautela, seguir alerta, pero también “unidad” de todos para poner en marcha una “nueva economía”, para aprovechar la crisis para remozar el edificio, para abandonar la “crispación” que ha dominado la política y singularmente el Congreso en estas semanas. “Avanzar unidos” como la “inmensa mayoría” de ciudadanos ha hecho durante 99 días de comportamiento “ejemplar”. Que “España se reencuentre con España”.
La de este sábado era la última comparecencia del presidente del Gobierno con el estado de alarma en vigor. La Moncloa lo planteó como un cierre de ciclo. Con una declaración institucional lo anunció, el 13 de marzo, y con una declaración institucional, de nuevo sin preguntas, lo sellaba este 20 de junio, a escasas diez horas de que expire la sexta y última prórroga y toda España entre en la nueva normalidad. Toda la construcción jurídica dictada al amparo de la alarma decae a las 00:00 y el marco global es el decreto ley que será convalidado el jueves por el Congreso y las regulaciones propias de las comunidades autónomas. Se abrirán las fronteras, primero a los países Schengen, y se recuperará plenamente la movilidad de todo el país.
Precisamente por eso el jefe del Ejecutivo, a lo largo de una comparecencia de algo menos de media hora, en la que intentó mostrarse empático, recordó que hay que permanecer alerta y observar las medidas de higiene y distanciamiento social. Comienza, sí, una “etapa nueva”, en la que los ciudadanos han ido “recuperando la calle” y reconquistando la movilidad, en la que España está “en condiciones de avanzar” y en la que tiene, incluso, el “deber de avanzar”. Pero “no podemos bajar la guardia”. Hay que “mantener la guardia alta desde el punto de vista institucional” y apelar a la responsabilidad individual y colectiva, porque “cada uno” de los ciudadanos puede ser “un muro o una vía de contagio al virus”.
“El virus puede volver y puede sacudirnos de nuevo en una segunda ola, y hay que evitarlo a toda costa. Seguimos siendo vulnerables”, avisa
Y aunque España mantiene ya “a raya” el SARS-CoV-2, con pequeños brotes controlados (al menos hasta ahora), “no ocurre lo mismo en otras zonas del planeta”, donde la pandemia “está en fase de expansión”, recordó. Ayer se reportaron, de hecho, 180.000 nuevos contagios en todo el mundo, “18 veces más” que cuando el Gobierno declaró el estado de alarma, el 14 de marzo. “El virus puede volver y puede sacudirnos de nuevo en una segunda ola, y hay que evitarlo a toda costa —avisó—. Seguimos siendo vulnerables”, y “de todos depende” que “lo conquistado no tenga marcha atrás”. Y para estar mejor preparados, el Estado está preparando una reserva estratégica con productos esenciales para hacer frente a posibles futuras emergencias sanitarias, que complementerá las reservas que deben constituir las CCAA.
El presidente defendió el “instrumento constitucional” del estado de alarma, al que se vio obligado a recurrir cuando la transmisión comunitaria se había desbocado, cuando el virus entró por la puerta sin ser percibido, hasta provocar la “mayor conmoción sanitaria y económica” en un siglo, hasta “cebarse” con una nación como España, de las más transitadas del mundo. Más de 28.000 fallecidos, más de 245.000 infectados. Aquel 14 de marzo, el Gobierno activó la alarma y el país “se paró en seco”, y “nadie podía predecir cómo y cuánto duraría la pesadilla”. “Fuimos golpeados con extrema dureza, pero resistimos, doblegamos la curva, lo hicimos unidos y gracias a ello y tras semanas tenebrosas vinieron las primeras medidas de alivio” y luego la desescalada.
El presidente resalta que el confinamiento ha permitido salvar 450.000 vidas y más de tres millones en el conjunto del continente europeo
La alarma, cuya vigencia concluye esta medianoche, ha “beneficiado a todas las comunidades autónomas”, ha servido para “salvar miles y miles de vidas en el conjunto del país”, reivindicó. Es más, resaltó, según estudios independientes, “se han salvado 450.000 vidas en España y más de tres millones en el conjunto del continente europeo”.
Sánchez avisa de que “el virus puede volver” y “depende de todos” evitarlo
“Lo justo es reconocer a quienes más han hecho”. Sánchez entonces comenzó una larga lista de agradecimientos. Primero, a los sanitarios, a quienes han estado “en primera línea” frente al virus, salvando vidas, en muchas ocasiones “a costa de las suyas propias”. También a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las Fuerzas Armadas, a los trabajadores que “nunca se detuvieron” para que pudiera parar en seco el resto, como los empleados de limpieza o de supermercados. El jefe del Ejecutivo extendió las gracias a los profesores, educadores sociales y psicólogos, a los representantes de la cultura, a los deportistas, los profesionales de la comunicación, los que han cuidado de los mayores, los científicos, los pequeños, los jóvenes, los mayores y las mujeres, responsables en muchos casos de los cuidados de los demás y que han seguido sufriendo la violencia de género. Sánchez también cumplimentó a los gobiernos autonómicos, municipales y provinciales y al Ministerio de Sanidad, capitaneado por Salvador Illa.
“Gracias a todos por quedarse en casa. De corazón. Es un orgullo y un honor ser presidente del Gobierno de un gran país. El trabajo de todos nos honra como país y honra la memoria de quienes hemos perdido por el camino. A todos ellos, a quienes nos han salvado y a quienes murieron sin poder ser salvados, rendiremos un gran homenaje de Estado el próximo día 16 de julio”, recordó. Una ceremonia civil que será presidida por el Rey y que se celebrará en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, a la que asistirán los presidentes autonómicos, los máximos representantes de las instituciones europeas —los presidentes del Consejo, la Comisión y el Parlamento— y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom.
Sánchez subraya que hay que en pie una “nueva economía”, “más sostenible e inclusiva”, con los sectores “adaptados” a la emergencia climática
El presidente incidió en que, no obstante, hay otro “homenaje más duradero” que se merecen las víctimas y los sanitarios: “Volver a levantar nuestro país desde la unidad”. Empezando por los más débiles y vulnerables, dijo, y esa es la razón de ser del ingreso mínimo vital, convalidado por el Congreso sin un solo voto en contra. “Ahora toca la reconstrucción, la recuperación, que debe ser lo más rápida posible. Pero que no consiste en restaurar un viejo edificio para devolverlo a su estado anterior: debemos remozar el antiguo edificio de nuestra economía. Hemos de poner las bases de una nueva economía”.
Sánchez apela a la unidad en su última alocución antes del fin del estado de alarma
Sánchez llamó a aprovechar la crisis para trabajar, en coordinación con Europa, en una agenda “marcada por el cambio del modelo energético, la transición ecológica, la digitalización de las empresas, la educación y la ciencia”. Subrayó que ese es el espíritu que subyace en los dos planes lanzados esta semana en apoyo del turismo (4.262 millones) y la automoción (3.750 millones), o de las leyes que ha alumbrado el Consejo de Ministros o que están tramitándose. En definitiva, la tarea es “recuperar” la economía pero con sectores “renovados y adaptados” a un mundo que ha de combatir la emergencia climática y “contener el derroche de energía”. Caminar hacia una economía “más sostenible e inclusiva”.
Ese es el reto que Sánchez marcó como prioritario, y también poner en pie un “nuevo Estado del bienestar que subsane las carencias” que se han evidenciado durante la crisis. Por eso el Ejecutivo impulsará la prometida comisión mixta Congreso-Senado de evaluación del sistema sanitario, que estudie “con rigor” cuál es su estado de salud, y el de la ciencia, y también la red de atención a los mayores (las residencias, uno de los focos más dramáticos de la pandemia) y de protección social.
Fuente El Confidencial
