
Estrellas Amarillas, la ONG que agrupa a familiares y víctimas de accidente de tránsito, descargó una dura crítica contra el diputado provincial Espartaco Marín, quien la madrugada del lunes fue demorado
y multado por conducir con 1,24 gramos de alcohol en sangre. Y, además, el legislador provincial violó la cuarentena por el coronavirus, ya que fue perseguido por un patrullero a las 2.40 horas de la madrugada, tras no detenerse en un control policial.
La Fundación Estrellas Amarillas expresó su repudio al comportamiento de Espartaco “Taco” Marín. Y pidió una sanción por parte de la Cámara de Diputados de La Pampa.
“Esperamos una respuesta contundente por parte de legisladoras y legisladores de la Cámara de Diputados de La Pampa, como así también de las máximas autoridades, porque no solo estaba conduciendo con el triple del alcohol autorizado, sino que además estaba dando un pésimo ejemplo, exponiendo al peligro su propia vida y la de terceras personas”, dijo la entidad en un comunicado.
Apuntó que “también estaba incumpliendo la cuarentena, dado que la detención fue a las 2:40 am. Y los horarios de circulación permitida por las resoluciones vigentes son de 8 a 24”.
El testeo de alcohol al diputado provincial pampeano Espartaco Marín. (Diario Textual)
El diputado Espartaco Marín explicó -a través de un comunicado- que “días pasados se me labró un acta por una infracción de tránsito. Asumiendo la entidad de la falta me puse a disposición de la autoridad competente y aboné la multa como corresponde”.
Marín consideró que “si bien pertenece al ámbito de mi vida privada, soy consciente de la contravención y de la exposición a que estoy sujeto, por lo que considero necesario brindar esta aclaración a la ciudadanía. Poniendo la cara como siempre lo hice, y lamentando y arrepintiéndome de lo sucedido”.
Estrellas Amarillas señaló que horas antes del incidente de Marín el gobernador Sergio Ziliotto expresó su disgusto porque advirtió que no se respetaba el uso del barbijo.
“Tenemos a un representante del gobierno con este accionar imprudente, ¿con que autoridad moral podemos, después, manejarnos y exigirle a la sociedad, cuando nuestros propios representantes violan las normas? No solamente que las violan, sino con ese accionar pueden llegar a generar siniestros y destrozar vidas”, remarcó Estrellas Amarillas.
La Fundación es una entidad que surgió en La Pampa, pero tiene proyección nacional. La inició Silvia González, su actual presidenta a quien un conductor alcoholizado y drogado, a bordo de una camioneta atropelló a su pequeño hijo Sacha de 7 años y lo mató en el año 2003.
“Las madres, padres, seres queridos de victimas del tránsito llevamos más de 15 años de lucha, para tratar de que se tome conciencia con el tema de la ‘siniestralidad vial’, con las terribles consecuencias que azotan a familias enteras. Nos fue muy difícil que ‘conducir alcoholizado’ sea considerado un delito penal”, explicó la ONG.
Precisamente Estrellas Amarillas reclama que conducir alcoholizado sea incluido en el Código Penal como un delito. Con ese objetivo y otros temas de la agenda vial, la organización con la participación de Silvia González ya tuvo dos reuniones con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, junto a las autoridades de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
La ONG explica que en La Pampa no se hizo efectiva la ley de Víctimas 27372, por falta de adhesión de la legislatura provincial. González detalla que “fuimos convocados por asesores del mismo diputado Marín -entonces jefe del bloque de diputados del PJ, la mayoría oficialista- para poder garantizar la ley de Víctimas en La Pampa. Pero aun no lo hemos podido hacer. Y esto (el incidente que protagonizó Marín multado por conducir alcoholizado) nos demuestra por qué, porque acá hay mucha gente a la que no le interesa que los derechos de las víctimas se garanticen”.
Marín, en la madrugada del pasado lunes 15 de junio, no paró en un control vial y de seguridad, a cargo de la Patrulla Rural. Ese control estaba en un cruce de la RN 35 y la provincial 12, un camino de tierra vecinal. Fue perseguido por un patrullero y después de unos 7 kilómetros, se detuvo.
Las fuentes policiales indicaron que tenía “fuerte olor etílico y presentaba dificultades en el habla”. Insistió en que lo dejaran ir. Pero fue sometido a un test que indicó un valor de 1,24 gramos de alcohol en sangre. El valor máximo para conducir es de 0,5. Lo multaron y le secuestraron el vehículo.
GL
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