
Decir una cosa en rueda de prensa y la contraria ante los jueces es una frecuente costumbre entre los promotores del «procés». Y así ha ocurrido hoy a propósito de declaración como
investigado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) del consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Buch, por supuestamente haber sufragado con fondos públicos un escolta de Carles Puigdemont en el extranjero. «El consejero está investigado por hacer su trabajo como conseller, para prestar seguridad al presidente Puigdemont«, ha admitido en rueda de prensa la portavoz del Govern, Meritxell Budó. Minutos antes, en su declaración ante la magistrada, el propio Buch ha negado la mayor. Lo que Buch ha explicado durante unas tres horas ante la magistrada Mercedes Armas es exactamente lo contrario. Ha negado que, como sostiene la Fiscalía -y al parecer también Budó-, hubiese fichado como asesor para la Consejería a un exescolta de Puigdemont para que siguiera prestando protección al expresidente cuando ya había huido a Bruselas. La versión de Buch es que lo designó como cargo de confianza por su experiencia en los Mossos para que le ayudase a sumergirse en un mundo policial del que tenía pocos conocimientos, y que no tenía nada que ver con lo de Puigdemont. La Fiscalía acusa a Buch de prevaricación y malversación porque considera que esa contratación no era más que una mera tapadera para que seguir pagando al sargento Lluis E. las labores de protección de Puigdemont en el extranjero. El consejero lo ha negado, en una comparecencia en la que ha contestado a las preguntas de todas las partes, y en la que ha defendido el trabajo que el sargento había hecho como «asesor» y su ayuda en la interlocución con el cuerpo policial.
FUENTE DIARIO ABC: