La otra cara de la ayuda social: los militares que brindan asistencia también son pobres

El Ejército argentino lleva décadas asistiendo a las poblaciones argentinas durante catástrofes naturales como las inundaciones. Sin embargo la pandemia del coronavirus y el aumento sideral de la pobreza lo puso al tope de

las acciones solidarias.  

Sin embargo, hay una cara no visible de todo ese trabajo que brindan. Una gran mayoría de los soldados voluntarios, de los suboficiales y oficiales que dan de comer a los pobres de Argentina fueron o son pobres ellos mismos. Esa gran mayoría cobra salarios de 20.000 a 45.000 pesos, por debajo o en el límite de lo que una familia necesita en la Argentina para no estar por debajo de la línea de pobreza. Una encuesta de Managment & Fit señalaba hace unas semanas que un 66% de la población tiene mucha o algo de confianza en el Ejército. La consultora decía también que el origen humilde de los propios soldados del Ejército explica la empatía que tienen con la población a la que asisten, muchas veces sin estar obligados a hacerlo. Es el caso del suboficial mayor Roberto Moyano, quien tiene 32 años de servicio y podría elegir no estar donde está hoy.Moyano tiene a cargo un grupo de soldados del Batallón 2 de Abril que depende del Estado Mayor Conjunto. Está todos los días en un centro municipal de La Matanza, donde se preparan hasta 150 baldes de comida por turno -polenta, lentejas, guisos-  que van a comedores comunitarios e iglesias de la zona. Allí se subdividen en raciones de comida que se entregan en mano a los necesitados. Este grupo del 2 de abril está apostado sobre la Ruta 3 Km 32,5, en Gonzalez Catan, territorio de Verónica Magario. Allí estuvo Clarín viendo cómo se hace ese trabajo. 

Suboficial Mayor Roberto Moyano

Suboficial Mayor Roberto Moyano

“Todo el personal afectado al COVID 19 se siente muy orgulloso, pero no dejamos de ser parte de la sociedad. Tenemos los mismos problemas que cualquier individuo. Cuando llevamos un plato de comida o un balde de comida a una escuela o un comedor nos sentimos muy ligados a esta gente. Porque esta gente está pasando mucha necesidad, al igual que nuestros camaradas”, dice Moyano. Cobra $ 46.000 mensuales pese a su antigüedad, tiene cinco hijos a los que nunca les faltó un plato de comida, asegura, pero confiesa que la mayoría de los efectivos tienen varios trabajos para poder subsistir. “Elijo venir a hacer esto para hacerle el bien a la ciudadanía. En los momentos críticos del país el Ejército va a estar siempre”, señala enfáticamente, compenetrado con su fuerza.

A su lado está Mariela Reyes. Es cabo, su sueldo roza los $ 25.000 al mes y llega a fin de mes porque comparte los gastos con su pareja, también militar. Lejos de quejarse, está contenta de poder ayudar en la zona, porque dice que allí se ven situaciones de extrema pobreza. Está impactada por la situación, especialmente por los niños. 

Cabo Mariela Reyes

Cabo Mariela Reyes

Aún con el aumento de sueldos que ordenó el ministro de Defensa, Agustín Rossi, los militares enfrentan un grave problema con sus salarios. Un soldado voluntario de 2da, o Marinero de 2da, cobra $19.647 y uno de primera $21.033. Ya en la carrera militar los sueldos van escalando según el rango. Un cabo segundo como los que están preparándole comida a los más humildes cobra $23.090; un Suboficial Auxiliar: $30.963; un Suboficial Mayor, como Moyano, $44.852. Los militares despues van sumando algunos suplementos si se alejan de su territorio. Otros cobran por antigüedad o por cargo con mayor responsabilidad, pero ese extra no va a la jubilación. Un general cobra $ 90.000 mensuales.