Discapacidad y coronavirus en EE.UU.: el desastre que todos esperaban

Neil Sullivan estaba enojado, frustrado y devastado por la culpa. Su hermano Joe fue llevado de urgencia en ambulancia desde el hogar de discapacitados mentales a la sala de emergencias, por

un posible caso de coronavirus.

Neil sabía que las personas en el Elisabeth Ludeman Developmental Center cerca de Chicago, estaban en riesgo. Los reguladores habían señalado a las instalaciones durante años, por violaciones tales como, descuido de los residentes y por no mantener los baños con provisión de jabón y toallas de papel. Y ahora, en medio de la pandemia, un empleado le dijo a Neil que había escasez de equipo de protección personal como barbijos quirúrgicos, camisolines, desinfectante de manos e incluso toallitas higiénicas.

Observó desesperanzado como el COVID-19 asoló a Ludeman, e infectó a 220 residentes, más de la mitad de los que viven allí, y a 125 trabajadores. Seis residentes y cuatro integrantes del personal murieron. Neil se sintió abrumado por el miedo de que su hermano de 52 años estuviera entre ellos.

“Uno empieza a pensar, ¿hay algo que podría haber hecho mejor?”, se pregunta.

El Elisabeth Ludeman Developmental Center cerca de Chicago./ AP

El Elisabeth Ludeman Developmental Center cerca de Chicago./ AP

El brote en Ludeman muestra la amenaza de la pandemia en una población altamente vulnerable que está completamente en el radar: los discapacitados mentales y del desarrollo. Mientras los hogares de ancianos estuvieron en el candelero, se les prestó poca atención a los lugares en todo el país, donde los expertos han estimado que viven más de 275.000 personas con condiciones como el síndrome de Down, parálisis cerebral y autismo. Muchos residentes tienen problemas médicos subyacentes que los hacen vulnerables al coronavirus.

5.800 infectados

Al menos 5.800 residentes en esas instituciones en todo el país ya se contagiaron de COVID-19, y más de 680 murieron, según descubrió The Associated Press en un estudio de cada estado. La cifra verdadera es casi con seguridad, mucho más elevada porque aproximadamente una decena de estados no respondió, ni reveló información exhaustiva, incluidos dos de los más grandes, California y Texas.

Muchos de estos lugares estuvieron en riesgo de propagación de enfermedades infecciosas durante años, según pudo observar AP.

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Quizás los hogares estatales más conocidos para discapacitados son las denominadas Instituciones de Cuidado Intermedio, que van desde instituciones grandes dirigidas por el estado, hasta hogares con un grupo de personas. Antes de que apareciera el coronavirus, los reguladores concluyeron que aproximadamente un 40 por ciento de estas instituciones, al menos unas 2.300, no cumplían con los estándares de seguridad para prevenir y controlar la propagación de infecciones y enfermedades transmisibles, según los informes de inspección obtenidos por AP.

Los incumplimientos, desde 2013 hasta comienzos de 2019, variaron desde no tomar medidas de precaución para limitar la propagación de infecciones, hasta malas condiciones sanitarias y obviar signos de que las enfermedades se estaban trasmitiendo entre los residentes y empleados.

No existen esos datos para miles de otros hogares de grupos más pequeños para discapacitados porque están menos regulados. Aunque AP observó que esos hogares también fueron golpeados muy duro por el virus.

“Menos que humanos”

“Estas personas están marginadas en todo el espectro”, dijo Christopher Rodriguez, director ejecutivo en Disability Rights Louisiana, que controla los hogares estaduales para discapacitados. “Si tenés alguna discapacidad de desarrollo, te consideran menos que humano. Se puede ver esto en la educación, los derechos civiles, el empleo. Y ahora, se puede ver en cómo los tratan durante la pandemia”.