
Farlete es una pequeña localidad situada a solo 20 minutos de Zaragoza capital por carretera, con más de 300 habitantes empadronados. Pero esa cercanía a una de las mayores y más desarrolladas
urbes de España no se nota en sus telecomunicaciones. En Farlete, conectarse a internet o hablar por teléfono, tanto fijo como móvil, a menudo es un imposible. La última incidencia da fe de ello: una semana esperando que les restablezcan la comunicación, llevan una semana sin telefonía móvil ni internet. Hartos de la última avería y de los cortes que vienen soportando desde hace tiempo, los vecinos de Farlete se echaron a la calle este sábado para exigir soluciones. Cacerola en mano, decenas de personas de todas las edades se manifestaron por las calles del pueblo contra una situación que califican de tercermundista y que, hoy por hoy, compromete la vida de un pueblo. Internet y la telefonía -insisten- se han convertido en un servicio esencial. «La falta de comunicaciones en el medio rural nos impide realizar una vida normal. Vamos a tener que solucionar este problema como sea», afirma el alcalde de Farlete, Joaquín Fustero. Lamenta que, hasta ahora, «nadie nos ayuda». Sus peticiones a Telefónica no dan fruto y ningún operador asumir la instalación de infraestructuras adecuadas para garantizar un servicio normalizado de telefonía e internet. Se sienten abandonados ante un problema que en Farlete sienten de primer orden y que afecta a múltiples necesidades en el día a día de sus vecinos. Más aún ahora, cuando por la crisis sanitaria del coronavirus «no se puede ir al médico y la atención es telefónica». Además, recuerda que la falta de conexión telefónica tampoco permite que funcione la teleasistencia, un servicio de atención y ayuda para ancianos que viven solos en sus casas y que están en situación vulnerable. «En Farlete hay muchas personas mayores confinadas en sus casas. Algunos han intentado contactar con el operador, pero no an una solución a la urgencia», remarca el alcalde. Destaca que los vecinos de esta localidad, para poder hablar por teléfono «hay que irse a 20 kilómetros del pueblo». Joaquín Fustero explica que la situación viene de lejos. Pone como ejemplo lo ocurrido a finales de marzo, en pleno confinamiento por el coronavirus, cuando «ya sufrimos otra avería por un servicio telefónico que presenta constantes problemas». Internet, más de lo mismo: «va y viene y se cuelga constantemente». El alcalde de Farlete insiste en que las averías de telefonía son constantes y que, hasta la fecha, ni los operadores de telefonía ni las administraciones les han dado solución. Reconoce sentir «impotencia» al ver el abandono que en este asunto sufre el pueblo e insiste en que seguirán movilizándose ante un problema que es «muy grave».
FUENTE DIARIO ABC: