
Miembros de la Guardia Nacional con los rostros cubiertos, formados en las famosas escalinatas que conducen a un enorme Abraham Lincoln, sentado, meditando con la vista fija en la ciudad
imperial que se abre más adelante, componen una imagen digna de una película de ficción. Del otro lado del vallado, manifestantes protestan con el puño apuntando al cielo mientras helicópteros vuelan bajo amenazantes. No es una producción de Hollywood. Son escenas reales. Y fue justo lo que pasó este martes en Washington, en medio de las protestas en EE.UU..
Miembros de la Guardia Nacional en el Memorial de Lincoln en Washington. / AFP
Estas protestas que empezaron por la muerte de George Floyd en Minneapolis, en manos de la policía, derivaron en una reacción indignada al tono marcial que Trump le impuso a su respuesta a las manifestaciones y episodios de vandalismo y saqueos.
El presidente pareció desviarse del debate sobre el racismo y abuso policial para poner el énfasis sobre los violentos y usar el argumento como un tema de campaña electoral. Mostrarse, concretamente, como el presidente duro que impone la ley y el orden. El propio presidente se mostró violento el lunes, cuando ordenó dispersar una manifestación pacífica en Washington con gases lacrimógenos para que él pudiera caminar desde la Casa Blanca hacia una iglesia atacada, donde finalmente posó con una Biblia en la mano. Esto desató más protesta.
Trump reiteró el martes su amenaza de desplegar al ejército. Y celebró que Washington “fue el lugar más seguro de la tierra”.
Manifestantes protestan en el Lincoln Memorial, de fondo el famoso obelisco del Washington Monument./ Reuters
La ciudad quedó fuertemente custodiada el martes después de que durante el día hubiera protestas espontáneas delante del Capitolio y ante el memorial de Lincoln y dos helicópteros sobrevolaran el lugar mientras la policía urgía a la gente a cumplir con el toque de queda.
Las escenas de la Guardia Nacional en el Lincoln Memorial son el reflejo del discurso presidencial de militarizar las ciudades. Es como que las marchas contra el racismo ahora son en contra del presidente.
Las escenas de la Guardia Nacional en el Lincoln Memorial son el reflejo del discurso presidencial de militarizar las ciudades./ Reuters
Otra noche de protestas, pero menos saqueos
En la noche del martes, volvieron a haber marchas de protesta aunque la violencia se redujo.
Las multitudinarias protestas continuaron hasta entrada la madrugada del miércoles en diversos puntos de Estados Unidos tras la orden de Trump de reprimir una manifestación pacífica y su amenaza de movilizar al ejército.
Los manifestantes se enfrentaron a la policía hasta entrada la madrugada del miércoles en Nueva York o Los Ángeles, pese al toque de queda, aunque no hubo tantas escenas de violencia y saqueos como en los días precedentes.
El Lincoln Memorial copados por manifestantes y las fuerzas de seguridad. /AFP
El martes en la noche, pese al toque de queda, una multitud también seguía congregada frente a la Casa Blanca.
Puños e alto en el Mall. / AFP
“Estamos cansados de ver por las noticias que a la gente la matan de forma habitual (…) esto ha sucedido durante demasiado tiempo”, se quejó Caleb, un manifestante que lleva cuatro días protestando en Washington.
Con información de AP
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