
China ha renunciado a fijarse un objetivo de crecimiento económico para 2020, debido a la incertidumbre creada por la pandemia de la covid-19. Es la primera vez que lo omite
En su lectura del informe sobre la gestión del Gobierno, el equivalente chino al discurso sobre el Estado de la Nación, Li anunció un objetivo de déficit fiscal del 3,6%, frente al 2,8% del año pasado, y la emisión de bonos del Tesoro especiales por valor de un billón de yuanes (unos 128.000 millones de euros), por primera vez este año. Los gobiernos locales podrán emitir bonos especiales por un total de 3,75 billones de yuanes (unos 480.000 millones de euros), frente a los 2,6 billones del año pasado. El objetivo de inflación se establecerá en el 3,5%, cuando en 2019 el índice de precios al consumo mostró un alza del 2,9%.
En el primer trimestre de este año, la economía china, la segunda del mundo, se contrajo un 6,8%, la primera caída en décadas, debido al parón provocado por la pandemia de covid-19, detectada por primera vez en la ciudad de Wuhan, en el centro del país, a finales de 2019.
“Debemos ser muy conscientes de las dificultades y problemas con que nos enfrentamos; grave recesión de la economía mundial, obstrucción de la circulación de las cadenas sectoriales y de suministro, contracción de las inversiones y del comercio internacionales, y agitación del mercado de productos básicos”, como consecuencia de la pandemia, apuntó el primer ministro. En el plano nacional, citó el “descenso del consumo, las inversiones y las exportaciones, un aumento notable de la presión sobre el empleo” y “dificultades para las empresas, sobre todo las pequeñas, medianas y microempresas”, entre otros problemas.
El presupuesto para este año, presentado también en la ceremonia inaugural, prevé un aumento del 6,6% en el gasto de Defensa, que se situará en los 1,26 billones de yuanes (unos 161.000 millones de euros). Es un descenso con respecto al año pasado, cuando el crecimiento de la partida fue del 7,5%, hasta los 1,19 billones de yuanes. Con todo, China se mantiene como segundo país del mundo por inversión militar, aunque muy por detrás de Estados Unidos, que este año tiene previsto un gasto de 738.000 millones de dólares (673.000 millones de euros)
La sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Legislativo, representa el principal acontecimiento en el calendario político chino. Este año se había aplazado dos meses debido a la pandemia, que ha obligado a estrictas medidas sanitarias en la reunión: la gran mayoría de los 3.000 delegados llevaban mascarilla, con la excepción del presidente Xi Jinping y el resto de integrantes del Comité Permanente, el máximo órgano de dirección del Partido Comunista.
Preocupación por Hong Kong
Entre las principales medidas que adoptará la ANP se encuentra la promulgación de una polémica ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, anunciada la pasada noche. El borrador que se ha filtrado prohíbe la secesión, la subversión de los poderes del Estado, el terrorismo y la injerencia extranjera.
La tramitación en Pekín de la medida, pasando por encima del legislativo del territorio autónomo y que quedará inscrita en un anexo de la Ley Básica (la miniconstitución hongkonesa), ha suscitado preocupación sobre el futuro del régimen de libertades en la antigua colonia británica, garantizado bajo el principio “un país, dos sistemas” hasta 2047. Aunque la Ley Básica prevé el desarrollo de una ley de Seguridad Nacional, la oposición ciudadana obligó a archivar un primer intento en 2003. Desde las manifestaciones contra China y el Gobierno autónomo el año pasado en Hong Kong, Pekín había renovado sus exigencias de que se pusiera en marcha esa normativa.
Ante el anuncio, que ha causado descensos generalizados en la Bolsa del territorio autónomo, los activistas en Hong Kong han lanzado un llamamiento para una manifestación de protesta este mismo viernes.