
A horas de este viernes 22 de mayo, fecha clave para la reestructuración de la deuda, el Gobierno prorroga hasta el 2 de junio la negociación para seguir dialogando con los bonistas. Este
viernes era el límite del período de gracia para cancelar US$ 503 millones correspondientes a tres bonos.
La información fue confirmada a Clarín por fuentes del ministerio de Economía. Esto implica en los hechos que Argentina entraría en default, esto entendido como un incumplimiento de pago.
Sin embargo, este evento de default está acompañado por un compromiso de seguir negociando con los tenedores de estos títulos por lo que los acreedores no presentarían acciones legales contra el país. Es lo que se conoce, entonces, como un “default blando”.
Por un lado, la noticia se conoce luego de que el vocero del Fondo Monetario Internacional, Gerry Rice, apoyara las negociaciones entre Gobierno y bonistas. “No quisiera especular aquí con el resultado de esas negociaciones, lo que quiero decir es que estamos alentados por la voluntad de ambas partes de seguir negociando para alcanzar un acuerdo”, sostuvo.
Asimismo, el fondo Blackrock -que no es el fondo individual con más tenencia de títulos argentinos, pero sí el tiene mayor peso de negociación- había dejado trascender en las últimas horas la baja en las pretensiones de la contrapropuesta original.
¿Cómo se había llegado hasta acá? Argentina había hecho una oferta hace un mes para canjear su deuda en moneda extranjera emitida bajo legislación extranjera. Luego de 15 días de negociación la oferta fue rechazada por la amplia mayoría de los bonistas y se abrió una nueva ventana de negociación cuyo vencimiento se cumplía este viernes.
¿Cuáles son los títulos de deuda que vencen? Son los títulos AA21, AA26 y AA46, que el gobierno de Mauricio Macri emitió en abril de 2016 para pagarle a los holdouts que no habían entrado a los canjes de 2005 y 2010.
El Gobierno, a través de Alberto Fernández, venía insistiendo en sus declaraciones en la necesidad de no entrar en default. A principios de mayo decía precisamente: “Nosotros no queremos estar en default. Hemos hecho una propuesta muy sostenible a los acreedores. Y los acreedores no están perdiendo con nuestra propuesta, sólo están ganando menos”.
El ministro Martín Guzmán había presentado el 16 de abril los detalles de la propuesta que incluía tres años de gracia y una quita del 62% en los intereses. Con aquella propuesta recién empezaría a pagar en 2023 una tasa de interés de 0,5 por ciento y esas tasas irían creciendo, “pero hasta niveles sostenibles”. Esta fue la propuesta rechazada originalmente por la mayoría de los acreedores.
Según se estimaba, el valor de los ingresos que recibiría alguien que tome uno de los bonos del plan Blackrock -la contrapropuesta original- equivaldría a un promedio de casi US$ 60 por cada US$ 100 (descontados a una tasa de 10%). El Gobierno había ofrecido alrededor US$ 40 ((descontando al 10%).
¿Qué significa “descontando al 10%”? Es lo que se conoce en finanzas como la Exit yield, es decir es el cálculo de la tasa que ese bono se va a negociar una vez que se reestructure.
Así las cosas, se llega a este viernes con una prórroga para seguir negociando y previendo que un posible acuerdo haría un punto intermedio entre los USD 40 del gobierno y los USD 60 de Blackrock. Habrá más capítulos.
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