Por la fuerte suba de los gastos y la baja real de los recursos tributarios por la recesión y la crisis generada por la pandemia y la cuarentena, en abril hubo
un déficit fiscal de $ 304.300 millones, atenuados por la transferencia de supuestas utilidades del Banco Central por $ 230.000 millones. Así, incluyendo los intereses de la deuda, el déficit total fue de $ 74.300 millones.
En tanto el resultado fiscal primario -neto de utilidades del BCRA—fue un déficit de $ 263.753 millones en contraste con el superávit de $10.054 millones en abril de 2019, de acuerdo a la Ejecución Presupuestaria de la Administración Nacional que elabora la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Con la ayuda de Banco Central, el déficit primario es de $ 33.753 millones, El déficit total no fue mayor por la contracción del rubro intereses de la deuda que tuvo una caída del 63,1% porque no se pagaron los servicios de determinados bonos, que fueron canjeados o reperfilados. Se devengaron $ 40.547 millones cuando en igual mes de 2019 fueron $ 109.883 millones.
La diferencia – puntualiza el Informe- “se debe principalmente al impago de los BIRAD 2021, 2026 y 2046, en el proceso de reestructuración de la deuda, lo cual hubiera representado una erogación adicional por el equivalente a $ 32.748 millones. Estos bonos debieron haberse pagado el 22 de abril y el último plazo es el 22 de mayo. De ahí que su impago llevaría a la Argentina al default. Otro factor que explica la disminución es la caída en la tasa BADLAR desde un promedio del 48,5% en abril de 2019 a un promedio del 20,1% durante abril de 2020”.
Con estos números, en los primeros 4 meses del año, y con transferencias del Banco Central por $ 310.000 millones, el déficit financiero suma $ 287.349 millones, lo que representa un incremento nominal del 142,7% y, descontando la inflación, un aumento real del 62,5%.
Dentro de los ingresos tributarios ($171.427 millones), el IVA y el impuesto a las Ganancias tuvieron caídas reales del 16,1% y 32,9% interanual, respectivamente, “no sólo por la retracción económica que produjo la cuarentena sino por cuestiones normativas, como la devolución del IVA para la compra de alimentos y la reducción de aportes patronales”, dice el Informe.
“El hecho distintivo de la ejecución de abril estuvo dado por el significativo incremento de los gastos primarios, de 54,1% año contra año en términos reales, a partir de las medidas adoptadas por el gobierno nacional en el marco de la emergencia sanitaria, entre las cuales se destaca el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). No obstante, debido a que los intereses de la deuda retrocedieron 63,1% a/a, el aumento de los gastos totales experimentó una suba más moderada, de 26,9”. El IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) sumó $ 72.899 millones.
Los subsidios económicos insumieron $ 45.570 millones, por el incremento del 44,1% de los subsidios energéticos y 163% los vinculados al transporte.
Las transferencias a las Provincias – $ 47.657 millones- tuvieron una suba real del 512,6% como consecuencia de la asistencia de Aportes del Tesoro Nacional, Asistencia a Provincias y Municipios y las transferencias a las Cajas previsionales provinciales no transferidas al sistema nacional.
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