
El fútbol hace de la necesidad virtud. El pacto firmado por Javier Tebas y Luis Rubiales desea acabar con enfrentamientos que ofrecían una mala imagen del fútbol español y alcanzar acuerdos que
beneficien a las partes y, por extensión, a todo el balompié nacional. La crisis que soportan los clubes exige actuaciones que les ayuden en un momento difícil. Tebas afirma que en la reanudación del campeonato se jugará todos los días, incluidos «los lunes», porque la Liga necesitará todas las fechas para cumplir el calendario y para que los futbolistas tengan el mínimo de 72 horas de descanso entre partido y partido, punto que se volvió a acordar en las reuniones entre la patronal, la Federación y la Asociación de Futbolistas Españoles. Precisamente, Luis Rubiales interpeló a David Aganzo en una de esas citas tripartitas por el litigio de los tres días de asueto para el profesional, que deberían ser intocables. La Liga pagará 30 millones de euros más en su aportación a la FEF tras el pacto de Viana y el lunes no será un problema Rubiales no piensa poner objeciones a ocupar todas las fechas con encuentros de la Liga, porque hay que aplicar medidas excepcionales frente a las situaciones excepcionales. Una sentencia judicial prohibió al principio de la temporada los encuentros en lunes tras una disputa entre ambos dirigentes. El veredicto se basaba en que el lunes era un día rechazado por el espectador y, en la pelea por los derechos televisivos de ambas partes, que el juez subrayaba, no estaba contemplado en los convenios entre la Federación y la patronal. En la guerra había que negociarlo y pagarlo todo. Ahora, la petición de la Liga será aprobada porque se necesitan los siete días de cada semana y porque todos serán partidos a puerta cerrada, sin público, nada que ver con aquella confrontación que terminó en los tribunales. Los partidos serán a puerta cerrada: Tebas manifiesta que se jugarán partidos de Liga los lunes. La situación es distinta al veredicto judicial que en agosto prohibió jugar ese día, pues hablaba del rechazo del espectador. Ahora, los encuentros serán sin público y en una situación excepcional El pacto de Viana quiso acabar precisamente con esas batallas llevadas al mínimo, a asuntos minúsculos, como los lunes al sol. La Liga aceptó, en la cumbre con Irene Lozano y Rubiales, incrementar en 30 millones de euros su aportación a la Federación durante cuatro años. Ese dinero significaba también el «sí» a peticiones que pueden considerarse normales, con mayor razón en este estado de excepción. Rubiales y Tebas firmaron también un código de «buena conducta». Ese código se pone a prueba en este primer acuerdo, que deberá hacerse real en la comisión de seguimiento formada por ambas entidades. Esa comisión debe aprobar el regreso de la competición y rubricar un calendario que la patronal presentará detalladamente con fútbol en todas las fechas, bajo la premisa de cuadrar ese «límite 72 horas» que marca la planificación. El lunes, al igual que el jueves, será necesario en la programación de las once jornadas ligueras pendientes porque los equipos que jueguen en el primer día de la semana podrán hacerlo también en el cuarto, sin concentrar todo el fútbol en el fin de semana y en los martes y miércoles. El pacto de Viana buscaba acuerdos: aquella cumbre quiso acabar con enfrentamientos menores entre Rubiales y Tebas. La petición de jugar todos los días de la semana, incluso el lunes, se considera lógica cuando hay que disputar 110 partidos en cuarenta días. La FEF desea colaborar. Sabe que los clubes están perdiendo mucho dinero con la pandemia y no desea poner trabas Extender los encuentros a los siete días descargará la concentración y aportará también un poquito de mayor beneficio a la Liga Profesional, cuya clave del contrato televisivo era que percibía más dinero por colocar cada partido en un horario monopolio, sin pisarse. Ahora, la pandemia y el calor del verano obligará a jugar dos o tres encuentros cada día en dos turnos, a las 19,30 y a las 21,30 horas, que podrían ser retrasados en julio. Si algunos partidos pueden dirimirse «en solitario», especialmente el Real Madrid y el Barcelona, se recuperará una de las condiciones del contrato de transmisiones conseguido por Tebas. . Nada menos que 549 millones están en el aire. Es el dinero televisivo en juego El propio Rubiales manifestó hace unos días que había que colaborar con los clubes, pues esta crisis ha supuesto un duro golpe económico que continuará mientras la puerta cerrada sea una constante. Palabras que demostraban una postura positiva que antes no se escuchaba, inmersos en aquella guerra. Estas declaraciones expresaban la paz entre ambas instituciones. La Liga tiene en el aire 678 millones. Necesita jugar para que sus clubes no pierdan 549 millones de la televisión. Otros 129,4 millones de socios y taquillas se escaparán por culpa de la puerta cerrada y de los abonos que no cobrarán o que devolverán.
Fuente La Razon:
