
«Atención atención, levántense de la arena, o serán denunciados». La Guardia Urbana de Barcelona ha tenido que emplearse a fondo este viernes para que el primer día de deporte en las playas
de la ciudad no derivara en una mañana de toalla, crema solar y juegos en la orilla. A primera hora, una patrulla de agentes iba recorriendo el litoral de la ciudad recordando con su megafonía que, como se avisó ayer, solo podían entrar en el agua quienes fueran a realizar deporte «no recreativo». También había Mossos y agentes de la Policía Portuaria vigilando los accesos. A pesar de las recomendaciones, han sido muchas las personas que han madrugado para pasear, mojarse los pies o hacer yoga delante del mar. Algunos incluso en familia o en grupo «Camino por la orilla, no se si cuenta como deporte», reconocía Sonia, una vecina del Poblenou que se ha puesto el despertador para ir hasta la Barceloneta, donde deportistas profesionales con neopreno y gafas, y hasta algún pescador submarinista con arpón, compartían espacio con grupos de bañistas más ociosos. «El agua está un poco fría, pero los nadadores aguantamos cualquier cosa. Vendré cada día a partir de ahora, para coger el ritmo poco a poco», contaba Andreu, un nadador federado de 19 años. Otros, le han echado un poco más de cara. «No soy deportista, lo que iba a hacer es nadar… ¿pero como nadador se puede no?», se preguntaba un bañista algo desorientado que decía desconocer las limitaciones de este regreso a las playas, con el confinamiento todavía vigente. Algunos vecinos de la Barceloneta hasta salían de casa ya con las chanclas y el bikini puesto, como un día de verano cualquiera. No había servicio de socorrismo y el horario era limitado, pero eso no ha foragitado a quienes han querido estrenar la temporada de baño en una jornada que, según el Ayuntamiento, no era para eso. «He venido por la sensación de libertad, me he bañado solo y ha sido maravillos», explicaba Àlex Vicens, cantante de ópera y zarzuela, que se encontraba entre quienes han llegado a las playas justo al amanecer. «Me he dado un baño rápido, la arena está un poco sucia pero el agua esta súper limpia, ahora me voy a casa, a ensayar y desayunar», relataba mientras se secaba los pies y se retiraba los restos de arena antes de subirse a su moto y volver a Sant Gervasi. Con el paso de las horas, el panorama de las playas -que abrirán cada día hasta nuevo aviso de 6 a 10 de la mañana y de 20 a 23 horas- se ha ido transformando. Los grupos de nadadores de aguas abiertas (como Ricardo, Marta y Lucía, que certificaban que el agua estaba limpia y «caliente por ser mayo», 17 grados) iban dejando espacio a los curiosos y otros personajes del auca de la playa de Barcelona. Entre ellos estaban los «cazatesoros» que buscan joyas y moneda en la arena con sus detectores de metales. «Es el primer día que vengo, de momento he encontrado poca cosa, algunas monedas que ha traído el mar», relataba por su parte Emil, de origen búlgaro mientras mostraba su botín. Afortunadamente, los carteristas que pululan normalmente por las playas de Ciudad Condal se han quedado en casa. No les hubiera faltado trabajo.
FUENTE DIARIO ABC: