
Era conocida como Ana, aunque sus iniciales son Z.G., tiene más de 40 años y es de nacionalidad china. Durante más de seis meses en el año 2017 explotó sexualmente a cuatro
jóvenes compatriotas, a la que mantenía en un piso burdel en la calle Alfonso XI, en la zona de la Gran Plaza de la capital. Llegó a ganar 10.000 euros en quince días, mientras sólo le daba diez o veinte euros a las víctimas. La Audiencia de Sevilla juzgó a Z.G. y al varón M.Y. el pasado 18 de noviembre y ahora, con fecha de 5 de mayo, ha dictado sentencia, condenando sólo a la acusada, quien tendrá que cumplir dos años y once meses en prisión y abonar a una de las jóvenes explotadas 15.000 euros. Mientras el tribunal ha absuelto al varón, defendido por el abogado Diego Silva. En la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, los magistrados exponen que las cuatro chicas ejercían la prostitución en un piso de la calle Alfonso XI. Lo hacían con su consentimiento, pero «bajo el control de la acusada», quien conectaba telefónicamente con los clientes, fijaba con los mismos los precios y recibía el dinero que abonaban por los servicios sexuales de la chicas, quienes percibían «una ínfima parte» de dicho precio, aproximadamente un diez por ciento del mismo. La acusada se lucraba con la explotación de las cuatro chicas, hasta el punto de que en quince días del mes de julio del año 2017 obtuvo ganancias que superaron los 10.000 euros. Las chicas que ejercían la prostitución en dicha vivienda y en su exterior bajo las órdenes de la acusada vivían hacinadas en un cuarto de unos ocho metros cuadrados, que tenía dos literas en la que estaban todas sus pertenencias, en especial ropa. Además, según el tribunal, las jóvenes ejercían la prostitución hasta la extenuación estando disponibles las 24 horas del día. La única perjudicada que ha comparecido en el juicio no tenía en su poder su pasaporte en las dos ocasiones que fue requerida para ello por la Policía en abril y septiembre de 2017 por tenerlo una persona desconocida en Madrid. El resto de las chicas que ejercían la prostitución en esa vivienda tampoco tenían a su disposición su pasaporte ni en el mes de abril ni en el de septiembre de 2017. La víctima no tiene ni tenía familia en España, se encuentra en situación administrativa irregular, carece y carecía de medios lícitos de vida y desconoce el idioma español. Por su parte, los acusados mantenían una relación de noviazgo, que se inició en el mes de julio de 2017, y la segunda vivía y pernoctaba en ocasiones en la vivienda del primero, que estaba en la Gran Plaza. El día 21 de septiembre de 2017 agentes de la Policía Nacional registraron tanto el piso burdel como el domicilio del acusado, hallando en la vivienda de la calle Alfonso XI cuatro libretas con diversas anotaciones relativas a los servicios sexuales prestados por las chicas que vivían en el inmueble, una caja con una gran cantidad de preservativos, 2.160 euros en metálico que se encontraban dentro de un bote metálico en un baño, 1.625 euros en el dormitorio de las jóvenes que en ese momento ejercían la prostitución en dicha vivienda, otros 275 euros en el salón del inmueble (cantidades todas ellas que procedían del ejercicio de la prostitución), y dos teléfonos móviles de los que era usuaria la acusada.
FUENTE DIARIO ABC: