
El día a día de Roberto Rojo, electricista de Tordesillas (Valladolid), se ha transformado desde que Pedro Sánchez decretó el estado de alarma. Ya no abre su tienda y ya no le
llaman para hacer trabajos de iluminación en construcciones. «El país se ha parado, ya no hay demanda de trabajo y solo salgo de casa para alguna urgencia. Me ha afectado como a todos los autónomos», cuenta. En cuarentena, ya han solicitado sus manos en varias ocasiones. «Hubo un día que la Policía Municipal vino a casa porque a un señor se le había ido la luz y me tocó ir a arreglárselo. También una señora dejó de ver la televisión y tuve que revisar su antena», explica Rojo, que también ha cambiado en estas últimas semanas bombillas fundidas o fluorescentes que ya no se encendían a personas mayores sin ayuda. Roberto, muy previsor desde el primer día, compró guantes, mascarillas y desinfectantes para evitar contagiarse. «A precio de oro», bromea. Sus tres hijos y su mujer son lo primero. «Sí que tienes miedo cuando vas a trabajar porque lo haces con precaución para que no te pase nada. Piensas en la familia y actúas con respeto». Eso sí, su nueva indumentaria de trabajo no le convence: «Los electricistas trabajamos mal con guantes, pero no nos queda otra que acostumbranos este tiempo». «Se avecina una crisis mundial muy seria», aventura. Cree que «no habrá dinero» y esto se verá reflejado en «un menor número de obras». «Los electricistas no tendremos trabajo», lamenta. En su negocio ya ha tenido pérdidas importantes. «Me toca pagar el alquiler de la tienda, las luces, la alarma y todo sin tener beneficios de nada varias semanas». Algo molesto por cómo se ha tratado durante esta crisis a su sector, lanza una propuesta al Gobierno: «Mientras dure el confinamiento se tendría que suspender el pago del impuesto de los autónomos».
FUENTE DIARIO ABC: