
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este sábado su alegría por la vuelta a la escena pública Kim Jong-un, cuya ausencia durante casi tres semanas de cualquier acto, incluidas
Al poco rato de ese mensaje, en la misma red social el nombre de Otto Warmbier se convirtió en una de las principales tendencias en Estados Unidos. Warmbier es el nombre del joven de Ohio al que el régimen de Kim arrestó en 2016 acusándolo de “crímenes contra el Estado” por supuestamente colarse en una zona de empleados del hotel en el que se alojaba y tratar de descolgar un cartel de propaganda política. Lo condenaron a 15 años de trabajos forzados. En junio de 2017, 17 meses después, Pyongyang lo liberó en estado vegetativo y murió en Estados Unidos a los pocos días de llegar.
El acercamiento de Trump hacia Corea del Norte resulta chocante no solo por la estrategia de mano dura por la que opta con otros regímenes -como el cubano, liquidando el proceso des deshielo iniciado por Barack Obama-, sino por las cálidas palabras que suele dedicar a su líder. Empezó su mandato mofándose de él, llamándolo “gordo y bajo”, “hombre cohete”, intercambiándose graves amenazas de guerra, para acabar siendo el primer presidente que pisaba suelo norcoreano. Se ha reunido tres veces con el líder entre 2018 y 2019 y comenzado unas negociaciones para la desnuclearización del régimen, pero no han fructificado.
“Si yo no fuera presidente, estaríamos en guerra con Corea del Norte”, dijo recientemente Trump, en una de las rueda de prensa diaria para abordar la crisis del coronavirus, defendiendo su estrategia con Pyongyang. Cuando los rumores sobre la salud de Kim se redoblar esta semana, el presidente señaló que conocía el estado en el que se encontraba y, aunque apuntó que no podía dar detalles, dio a entender que se encontraba con vida y dijo que le deseaba “lo mejor”.
El Pais de España
