
La recuperación no tendrá forma de «V» y hasta el Gobierno lo reconoce ya a la Comisión Europa en su Programa de Estabilidad. Así lo han anunciado la vicepresidenta económica Nadia Calviño
y la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero en rueda de prensa, al anunciar que el PIB se contraerá un 9,2% este año para encadenar un rebote del 6,8% el año que viene. Esto quiere decir que a finales de 2021 no se habrá recuperado la actividad perdida este año. «V asimétrica» lo ha bautizado Calviño. Es decir, no es V, sino más bien una caída fulminante y una recuperación al trantrán con forma de logo de Nike. El escenario es demoledor: la mayor caída desde la Guerra Civil, cuando en 1936 el PIB se hundió un 23,6% según el profesor Leandro Prados de la Escosura. En algunos aspectos, el boceto del Ejecutivo es más negativo que el pronosticado por el FMI (-8% en 2020 y un 4,3% en 2021) y más similar al escenario central del Banco de España (con un batacazo del -8,7% en 2020). En otros, más positivo. La tasa de paro escalará desde el 14,1% de 2019 al 19% en 2020, un incremento suavizado por los tres millones de empleados afectados por ERTE, que apenas abajará al 17,2% en 2021. El FMI pronosticaba un 20,8% y un 17,5% en 2020 y 2021. «Se ha recuperado parte de la actividad perdida en la segunda quincena de abril», ha señalado Calviño, citando la demanda de electricidad. Pero en el plan del Gobierno el consumo privado pasa de crecer un 1,1% en 2019 a hundirse un 8,8% para rebotar un 4,7% en 2021. El comportamiento de la inversión será aún peor: un desplome sin precedentes en tiempos de paz del 25,5% para crecer un 16,7% en 2021. Las finanzas públicas se resentirán con fuerza. El déficit marcará máximos desde que se pidió el rescate en 2012: un 10,34% del PIB nada más y nada menos, con la recaudación hundiéndose en 25.700 millones hasta el 41.2% del PIB y el gasto, sobre todo en desempleo, disparándose hasta el 50,5% del PIB: más de la mitad de la economía. La ministra María Jesús Montero ha insistido en que este efecto será temporal, pero todo ello dejará una factura que perdurará en el tiempo, con la deuda pública disparándose del 95,5% del PIB al 115,5% en 2020.
FUENTE DIARIO ABC: