
El homicidio de Federico Rey (23) sacudió al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), que primero difundió que el joven detenido había sido asesinado en una supuesta pelea entre presos y ahora aportó tres
vainas calibre 12/70 usadas por los agentes en el hecho.
En la fiscalía de Roxana Giménez, al frente de la de la UFI N° 9 de Varela, este domingo circularon los testigos para intentar esclarecer qué pasó en los techos del pabellón 6 de la Unidad Penitenciaria N° 23 de Florencio Varela, donde ejecutaron a Rey el miércoles.
Es que el resultado de las pericias arrojó dos datos clave: al joven -que cumplía una condena por una causa de robo a mano armada- lo mataron tres disparos de balas de plomo. Y los proyectiles que extrajeron de su cuerpo (mejilla, columna y cerebro) salieron de una escopeta disparada por un agente del SPB, que tiene a tres integrantes bajo sospecha por estar en la línea de tiro, desde los muros.
Lo que no pueden identificar es de qué arma salieron esas vainas. “Se informa que los elementos peritados no son aptos para cotejo balístico debido a que fueron impulsados por armas de fuego con cañón de ánima lisa. Por tal motivo no es posible vincular los elementos con un arma particular”, cierra el informe de los peritos balísticos.
El cuerpo del preso Federico Rey, en el techo de la Unidad Penal 23 de Florencio Varela.
Entonces, para los investigadores serán clave los testimonios de otros detenidos y de los propios penitenciarios para intentar determinar las responsabilidades en el crimen.
Este domingo fuentes oficiales del SPB indicaron que Asuntos Internos aportó a la fiscalía “tres vainas servidas de proyectiles de posta de guerra, es decir proyectiles de plomo, hallados en el muro perimetral de la Unidad 23, y el testimonio de cuatro integrantes de la fuerza que podrían constituirse como una prueba crucial para encontrar al autor del disparo que provocó el deceso del interno”.
Según dijeron, fueron “levantados” en el muro perimetral de la Unidad 23 entre los puestos de guardias 2 y 3. Pero fuentes consultadas por Clarín confirmaron que la maniobra de encubrimiento habría circulado entre varios penitenciarios.
Fue una agente la que declaró haber recibido la orden de de un superior de -primero- “guardar” y después de “hacer desaparecer” las vainas que entregaron en estas horas a la fiscalía.
Federico Rey (23), el preso que murió en la Unidad 23 de Florencio Varela. Los detenidos denuncian que lo mataron los guardias.
El abogado que representa a la familia de Rey, Juan Manuel Casolati, advirtió sobre el uso de las armas del SPB y las comparó con las “tumberas” tras analizar la pericia balística.
“Presentamos un escrito para pedir protección de los testigos porque me han notificado de traslados que queremos evitar: tenemos que preservar a todos los que puedan aportar información. Ahora los testimonios serán importantísimos para determinar las responsabilidades”, dijo. Al mismo tiempo, denunció “la gravedad del uso de estas armas del Estado provincial” y pidió “información al ministerio de Justicia sobre las escopetas 12/70“.
Desde los muros de la Unidad 23 creen que efectuaron los disparos que mataron a un preso en Florencio Varela.
“Es una locura que las armas que usan los penitenciarios no puedan ser identificadas por los peritos. Nadie sabe quién compró ni autorizó el uso de estas armas. Y esa es información que vamos a solicitar para determinar responsabilidades”, manifestó.
Además, aseguró: “Queremos que los responsables de haber matado a Federico sean detenidos, pero también queremos saber quién dio la orden para que esto ocurra porque hay una complicidad. También si han colaborado en encubrir el crimen”.
La Unidad 23 de Florencio Varela.
Cuando se confirmó que la versión de la pelea entre presos del SPB era falsa y se comprobó el uso de balas de plomo, descabezaron a la cúpula del penal, como anticipó Clarín el jueves.
Por los graves enfrentamientos, que dejaron un preso muerto y otros 40 heridos, además de 15 penitenciarios con lesiones, fueron sumariados 100 agentes.
Todo sucedió luego de conocerse el primer caso de un detenido en el país infectado con coronavirus. Se trata de Julián Arakaki (49), condenado a perpetua por matar a su hija de 8 años.
En un primer momento, desde el SPB se informó que Rey había muerto a puñaladas durante una pelea entre internos, pero la autopsia estableció luego que murió por disparos de arma de fuego correspondientes a una escopeta o similar que le provocaron lesión encefálica y una hemorragia interna en la zona de tórax y abdomen.
EMJ
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