
Los test del coronavirus que exige el Consejo Superior de Deportes a los futbolistas para volver a los entrenamientos no se realizarán el próximo martes 28 de abril, como la patronal y
el propio CSD habían previsto en la cumbre del Palacio de Viana el pasado sábado. La presión social y mediatizada que señalaba al fútbol como un sector de privilegiados, una imagen falseada pues muchas empresas tienen tests y los han realizado o realizarán a sus trabajadores, entre ellas SEAT, Mercadona y los bancos Santander, Bilbao Vizcaya y Bankia, ha hecho que el Gobierno retrase las pruebas médicas a los jugadores profesionales dos semanas. El Ministerio de Cultura y Deportes tiene previsto en un documento que los entrenamientos en el campo de los futbolistas y de los baloncestistas profesionales comiencen el lunes 11 de mayo. Con esa fecha como meta, los test a los futbolistas y a los baloncestistas profesionales podrían llevarse a cabo entre el 8 y el 10 de mayo, solo unos días antes del regreso a los entrenamientos. En este retraso influyó también la postura de los jugadores del Racing de Santander y del Celta, así como Paco Jémez, entrenador del Rayo, que no querían realizarse los test el 28 de mayo sin saber cuando se entrenaba, pues hay sectores sanitarios que no poseen la posibilidad de hacérselos. Pero esa incapacidad del Gobierno para conseguir tests para el sector sanitario queda patente al obtenerlos muchas empresas. En la posición del Racing y en la del Rayo, expresada por Jémez, se observaron desde fuera intereses partidistas. Al Racing, colista, le interesa que la competición no regrese y así continuaría en Segunda y no descendería, pues no bajaría nadie. El Consejo Superior de Deportes tiene previsto un protocolo con tres escenarios de regreso al trabajo de campo que contemplaba primero a los futbolistas y a los baloncestistas profesionales y posteriormente a los atletas y a los jugadores no profesionales en general. Un planteamiento que se ha retrasado tres semanas, al igual que el preparado para el fútbol y el baloncesto profesional. Todo ello se produce por las diferencias y disputas internas en el Gobierno, pues Irene Lozano exigía a la Liga los test antes de volver a entrenar. La patronal los tenía preparados y ahora es el Ministerio de Sanidad quien frena todo y exige controlar cualquier actuación médica en los tests. Una pelea más en la lucha de poder interna del Gobierno.
Fuente La Razon: