
Belén Núñez es enfermera del Complejo Hospitalario Universitario de Orense (CHUO) con veinte años de carrera. «Y me he enfrentado a bacterias y virus más peligrosos que el Covid-19, pero nunca llegué
a mi casa con el miedo de si podría contagiar a mi familia». Atiende a ABC, precisamente, desde su domicilio, donde guarda cuarentena tras dar positivo por coronavirus: «Estoy bien, asintomática, dentro de la desgracia es una suerte». Ella es una de los 28 sanitarios de la UCI Covid-19 de su hospital que han resultado contagiados en los últimos días, previsiblemente por el uso de las mascarillas defectuosas compradas por el Gobierno y enviadas a las CC.AA. «Como mínimo llevábamos diez días usándolas», y calcula que podrían haberlas utilizado «más de doscientos sanitarios» de su hospital entre UCI, urgencias y planta. A todos ellos les une estos días «una rabia y una frustración tremendas». «Yo soy enfermera y asumo los riesgos de mi profesión, pero nos creíamos protegidos, nos llevaba más de media hora vestirnos, éramos muy escrupulosos, y ahora nosdicen que llevábamos diez días haciéndolo para nada», lamenta. Reconoce que, una vez pase la cuarentena y pueda volver a su trinchera a combatir la pandemia, «nadie me va a quitar la sensación de incertidumbre, de que no me voy a sentir segura al 100%, porque no sé si volverá a pasar, si el material que usemos estará homologado… La seguridad no va a ser la misma», cuando además «la exposición en UCI es bestial». Ahora, ella y sus compañeros exigen «que se depuren responsabilidades y se diga por qué se compraron esas mascarillas, quién las compró y por qué el día 17 se seguían utilizando», cuando la alerta se dio por el Ministerio el 15 por la noche.
FUENTE DIARIO ABC:
