
El coronavirus ha quitado o alterado el sueño, literalmente, a más de la mitad de los españoles. Así lo desvela un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Zaragoza y del
Centro Neuroactívate de tratamiento psicológico y neuropsicológico. En este trabajo han intervenido científicos del Observatorio para la Investigación e Innovación en Ciencias Sociales de la Universidad pública aragonesa, a partir de una encuesta realizada por vía telemática a más de 1.700 personas de toda España. Una de las conclusiones del sondeo es que más de la mitad de los encuestados confiesan que tienen más problemas para dormir ahora que antes del confinamiento. Entre esos problemas se incluyen «dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día», explican los autores de este trabajo. Además, el 38% de los encuestados indican que han perdido capacidad de atención y concentración, «lo que podría suponer una menor eficacia laboral, académica, comprometer el funcionamiento cognitivo posterior o afectar más intensamente a personas con problemas neurológicos latentes». Alimentación, tabaco y alcohol Otras de las alteraciones que se han detectado, relacionadas directamente con el confinamiento, es una alteración de los hábitos alimenticios, se ha disparado el número de horas que se pasa ante los dispositivos móviles, ha aumentado significativamente el consumo de alcohol y tabaco, y se aprecia una mayor irritabilidad y apatía cunde más entre los colectivos más vulnerables a los efectos psicosociales del confinamiento, entre los que destacan los jóvenes menores de 25 años. El uso de dispositivos electrónicos no relacionados con el trabajo ni con los estudios ha aumentado de forma generalizada en tres de cada cuatro españoles. El consumo de alcohol o tabaco se ha incrementado «ligeramente» en el 18% de los encuestados, «bastante» en un 4% y «mucho» en un 1%. Respecto a la comida, los autores de este estudio indican que, a raíz del confinamiento por el coronavirus, «los cambios en la alimentación se relacionan con un aumento ligero en la ingesta y, en menor medida, con una ingesta compulsiva o un menor apetito». «Quienes reconocen sus dificultades para expresar sus emociones están comiendo menos, llegando incluso a disminuir su peso en más de dos kilos en estos quince días», explican los responsables de este análisis sobre el impacto psicológico del confinamiento por el coronavirus en España.
FUENTE DIARIO ABC: