El relato de Rusia enviando sus “combatientes” contra el coronavirus a Italia llama cada vez más la atención, a medida que van saliendo a la luz nuevos detalles. Por Alexander Kovalenko
En efecto, el equipo del ejército ruso que fue originalmente invitado por partidos pro-rusos, y no por las autoridades oficiales del país, es un hecho comprobado, que una parte significativa del equipo que las tropas rusas ingresaron a Italia, la cual forma parte de la OTAN, no estaba destinada a combatir infecciones, también es un hecho demostrado. Estamos frente a un gran escándalo, ya que algunos de los equipos que trajeron los “salvadores” sugieren el origen real del COVID-19.
Se trata de un hardware bastante particular, el módulo de bioseguridad Sych para los sistemas móviles multifuncionales fabricados por AMS-MZMO y NPO Transcom. Este complejo fue desarrollado en forma conjunta con el 48º Instituto Central de Investigación Científica de Microbiología del Ministerio de Defensa de Rusia. El vehículo en cuestión que se ha desplazado por las autopistas italianas en los últimos días, tiene matrícula de la región de Moscú y pertenece a la unidad militar del 48° Centro de Investigación con establecimiento en Sérguiyev Posad.
Y ahora bien, aquí nos encontramos con un pequeño detalle en relación a ese Instituto de Investigación de Microbiología (el 48º Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa). Y es precisamente que, hoy en día, es el principal desarrollador de herramientas de defensa de Rusia contra armas biológicas ofensivas, con sede en la ciudad de Kirov.
Me pregunto, ¿qué categoría de expertos es la correcta, además de los que se ocupan de contrarrestar las armas biológicas ofensivas que deberían ayudar a otro país durante una epidemia? Ya he respondido esta pregunta más de una vez: son los médicos. Pero aun así, de hecho, no todo es tan simple en relación con el denominado 48º Instituto Central de Investigación.
El hecho es que este instituto de investigación viene desarrollando armas biológicas desde 1937. Pero las adquisiciones realizadas entre 2013-2019 formaban parte de proyectos para desarrollar armas biológicas ofensivas.
También es interesante que desde la era soviética, el 48º Instituto Central de Investigación se haya basado en el desarrollo de fiebres hemorrágicas, mientras que se crearon nuevos virus de guerra junto con el desarrollo de las vacunas pertinentes.
De 1962 a 1970, el Instituto desarrolló un método de inhalación para la vacunación de la peste neumónica basado en el aerosol fino de la cepa de la vacuna EB. Es decir, el Instituto estaba trabajando en el desarrollo de virus que causaban la peste neumónica.
La forma neumónica de la peste, de hecho, es neumonía que se desarrolla cuando el sistema respiratorio de una persona se infecta a través de secreciones nasales transportadas en el aire. Otro método es la infección directa de las membranas mucosas a través de las manos u objetos contaminados. Los datos clínicos también indicaron la posibilidad de infección a través de la conjuntiva ocular. Por lo tanto, los métodos infecciosos de la infección y la forma clínica de desarrollo de la peste neumónica son similares a los métodos de infección y manifestación del COVID-19.
La investigación en el campo de la peste neumónica llevada a cabo por el 48º Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia podría estar directamente relacionada con el despliegue de los equipos y virólogos de esta instalación en Italia. Esto, a su turno, puede sugerir indirectamente que el COVID-19 sería un proyecto del 48º Instituto Central de Investigación de este ministerio de defensa ruso.
fuente Intercourier.com.ua
