
El coronavirus nos confinó a una única expresión social que nos abraza en la distancia: el aplauso.
Ese ruido festivo que sale desde las ventanas y balcones en España,
en Italia, en Argentina, y va enhebrando homenaje y agradecimiento al personal sanitario todas las noches -aquí, en España, desde el 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma-, este sábado tuvo una edición infantil en varias ciudades españolas.
“Un aplauso a todos los niños y niñas que saltan en las camas, corren por los pasillos, hacen circuitos por las habitaciones e inventan mil juegos para seguir aguantando en casa después de 17 días”, era la invitación que circulaba por las redes sociales.
A las seis de la tarde, dos horas antes del horario destinado a honrar a los médicos y enfermeros, muchas ciudades de España aplaudieron a los más pequeños de la casa.
Pero ¿qué saben del Covid-19 los chicos europeos, los que llevan más días de encierro, luego de los nenes chinos?
El virus del Covid-19 según Martina, una nena italiana de 9 años.
“Es un gran resfrío que te puede llevar a la muerte. Por ahora no tenemos los anticuerpos”, dice Davide, un nene que tuvo que suspender su fiesta de 9 porque en Bologna, la ciudad italiana donde nació y donde vive, ya no había escuela ni se podía salir a la calle.
“Empezó en Wuhan, que está en China, y vino de un animal. No me acuerdo si de una serpiente o de un murciélago”, agrega Caterina.
Así se imagina Roma, de 9 años, al coronavirus y cómo sería la lucha para vencerlo.
“Es un virus que viene del SARS, te puede dar una pulmonía y puede ser también asintomático, es decir, que no tiene síntomas -dice Francesco-. Sabemos que no es como la varicela, que una vez que la tuvimos no la tenemos más. Este virus lo podés tener más de una vez.”
A Gaia, que está en cuarto grado, le preocupa que “es un virus que pasa de un cuerpo a otro, veloz, que cambia en cada cuerpo y que no logran encontrar una vacuna, una medicina para vencerlo”.
Está en clase con Roma, que sabe que el coronavirus “ataca más a los viejitos, que tienen que ir al hospital. Se enferman también los jóvenes, pero se pueden quedar en su casa si no están muy graves”.
“Algunas personas lograron curarse solas -agrega Georgia, que está en quinto-. Es una enfermedad que enfermó a mucha gente y los médicos todavía no encontraron el remedio que la cura.”
El último día que Davide, Caterina, Francesco, Gaia, Georgia y Roma fueron a la escuela fue el viernes 21 de febrero. Desde entonces, charlan y juegan por Skype, aprenden sobre pronombres indefinidos e interrogativos en videos de YouTube que les manda la maestra Stella y tienen clase, de lunes a viernes, por Zoom.
Madrid. Corresponsal
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