
La pandemia cambió las reglas
Para comunicarse, los familiares de los detenidos tienen que bajar una aplicación en sus teléfonos celulares. Las llamadas, que duran promedio veinte minutos, se hacen desde la sala de videoconferencias de la unidad, donde habitualmente se llevan a cabo los comparendos judiciales.
“Este viernes pudieron mantener comunicaciones con sus seres queridos, y de esta manera suplir de la mano de la tecnología la suspensión de las visitas a los penales debido a la cuarentena por el Coronavirus”, señalaron voceros del SPB.
Por ejemplo, un interno que está detenido en el penal de Junín pudo hablar con dos de sus hijos que cumplen la cuarentena en Italia, el país más afectado por la pandemia.
Además, un preso alojado en la cárcel de Barker interactuó con su mamá, que padece coronavirus y actualmente se recupera en su domicilio.
De esta primera experiencia participaron internos de cárceles de Olmos, La Plata, Batán, Florencio Varela, Campana, Dolores, La Matanza, General Alvear, Barker, Bahía Blanca, Saavedra, Junín, Trenque Lauquen, San Nicolás y Sierra Chica. En los próximos días se sumarán los penales de San Martín, Urdampilleta y Magdalena.
Al respecto, el jefe del SPB, Xavier Areses, destacó la iniciativa como “histórica e inédita” y agradeció al personal por el compromiso laboral y la adaptabilidad que muestran con los cambios tomados ante esta crisis sanitaria.
LN/HB