
Este viernes a la tarde, el titular de la ANSeS, Alejandro Vanoli se reunirá con representantes del Ministerio de Economía, el Banco Central, el Correo Argentino y las
cámaras que reúnen a los bancos para asegurar los pagos de jubilaciones y demás prestaciones sociales durante el tiempo que estén cerradas las sucursales bancarias o dure la pandemia del coronavirus a los que no tienen tarjeta de débito o no las utilizaron en los últimos meses.
La ANSeS está acreditando los haberes y demás beneficios en la cuenta bancaria de los beneficiarios, quienes pueden retirar efectivo de los cajeros automáticos o pagar las compras con la tarjeta de débito o ingresando con clave fiscal a la cuenta bancaria personal y hacer los pagos y transferencias a través del “homebanking”. Quienes tienen la tarjeta pero no está habilitada pueden generar la clave a través del cajero automático.
Para los que no tienen la tarjeta porque no la retiraron de los bancos o no las utilizaron porque siempre hicieron las compras en efectivo se va a facilitar la entrega de los plásticos o los pagos a través del Correo, las billeteras electrónicas (carga el monto del beneficio en el celular) y las Fintech, como Mercado Pago y otras, adelantaron desde la ANSeS.
Se calcula en más de un millón los que no tienen la tarjeta o no las utilizaron y pueden estar vencidas. A eso se agrega ahora los que reciban el subsidio de $ 10.000 y no tienen cuenta bancaria.
Algunos bancos ya están ofreciendo líneas telefónicas para que los jubilados que no tienen tarjeta se comuniquen y puedan resolver el retiro de fondos.
Entre jubilados, pensionados y otros que reciben beneficios sociales, como la Asignación Universal por Hijo, hay unas 10 millones de personas. Se estima que más del 10% de este universo no tiene tarjeta de débito o, si la tiene, hace meses que no la usa, por lo que no se sabe si la perdió o nunca completó el trámite para activarla.
Para ayudar a los jubilados durante la cuarentena, el Gobierno dispuso un bono de $ 3.000 a cobrar en abril y, además, resolvió suspender el trámite de actualización de fe de vida durante marzo y abril. Esta última medida abarca a los 6 millones de jubilados y pensionados, incluidos los que perciben la PUAM (Prestación Universal para el Adulto Mayor) y 1,5 millón de beneficiarios de pensiones no contributivas.
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Clarín
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