Coronavirus: mensajes alentadores en las redes, buenas noticias en tiempos de oscuridad

Margarita tiene 84 años; sacó adelante a siete hijos cosiendo en casa y ahora dedica entre 8 y 9 horas diarias en su hogar de Arcos de la Frontera a tejer mascarillas

para apoyar a los empleados de salud que luchan contra el coronavirus.

Ella sobrevivió a la guerra, a la posguerra y con la misma máquina de coser con la que se buscó el sustento para su familia, ahora está confeccionando unas cincuenta mascarillas diarias para ponerlas a disposición de los equipos de emergencia.

Mientras ella cose, miles de impresoras en 3D (de universidades, empresas y particulares) se han puesto a fabricar viseras de protección para entregarlas en hospitales, centros de salud y equipos de emergencia.

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Son los #coronamakers, un movimiento convertido en tendencia que ha surgido en todo el mundo para aprovechar la tecnología de esas impresoras y que se organizan a nivel regional o local a través de las redes sociales (sobre todo en grupos de WhatsApp y Telegram) para hacer llegar esas viseras a los centros que las necesitan.

Pequeños grandes gestos

Las redes sociales se han inundado de microhistorias y de pequeños gestos que se han convertido en historias gigantescas de personas anónimas a causa de la crisis desencadenada como consecuencia del coronavirus que mantiene confinadas en sus casas a millones de personas.

Y muchas de esas historias vuelven a estar protagonizadas por personas mayores, situadas ahora en la diana de la solidaridad de los mensajes de ánimo que se suceden, por miles, en las redes sociales.

Estudiantes de ingeniera crean máscaras con impresoras 3D en Bosnia. / AFP

Estudiantes de ingeniera crean máscaras con impresoras 3D en Bosnia. / AFP

Mensajes de reconocimiento por el esfuerzo que han hecho durante décadas para sacar adelante a sus hijos y a sus nietos; por el esfuerzo que hicieron durante los años más duros de la última crisis económica para ser el sustento de miles de familias; y por ser ahora el colectivo más vulnerable frente al virus.

Más vulnerables frente al nuevo enemigo, pero también frente a la soledad y el aislamiento, aunque las redes y sus grupos están para recordarles que ahora ese aislamiento es para protegerlos.