
La situación de excepcionalidad causada por la pandemia del coronavirus Covid-19 está modificando de manera traumática no sólo los comportamientos sociales sino las cuentas de las empresas y de los organismos públicos.
Las restricciones a la actividad, que de momento se extienden por un mes, y la posterior recuperación paulatina de la misma van a suponer, supone ya, una merma gigantesca en los ingresos previstos, lo que está obligando ya a un replanteamiento de todas las cuentas. Trasladado a Sevilla capital, este hecho va a provocar que el Ayuntamiento se vea obligado a realizar una modificación presupuestaria histórica, como nunca antes se ha tenido que realizar, para poder equiparar sus cuentas a la nueva realidad. Esto prácticamente supone, de hecho, que haya que elaborar un nuevo presupuesto. El actual tuvo que sacarlo el alcalde, el socialista Juan Espadas, con el apoyo de Adelante Sevilla al no tener mayoría suficiente y vino después de que en 2019 la ciudad tuviera que prorrogar el de 2018, ya que el equipo de gobierno gestionaba la Administración local en minoría. Todo el esfuerzo del gabinete municipal va a ser baldío, no obstante, a causa del estado de alarma y el confinamiento. En diciembre, el PSOE local logró aprobar un presupuesto de carácter expansivo y de 1.029 millones de euros, lo que suponía un incremento de 63 millones (un 6,5% de aumento) con respecto al anterior (el de 2018 prorrogado). La nueva situación ha hecho saltar por los aires los cálculos de la delegación municipal de Hacienda. Los ingresos proceden, fundamentalmente, de impuestos directos y tasas por servicios públicos, así como de la participación en los ingresos tributarios del Estado, ingresos procedentes de la aplicación de la Ley de Participación de las Entidades Locales en los Tributos de Andalucía, fondos europeos y créditos. En los dos primeros conceptos, los impuestos y tasas, la caída va a ser brusca por la crisis del Covid-19. Las previsiones oficiales incluidas en el presupuesto 2020 ya señalaban la «incertidumbre por la ausencia de Presupuestos Generales del Estado», de ahí que reflejaran un descenso del 0,75% con respecto al anterior y se calculase ingresar un total de 405,7 millones de euros. El impacto de la pandemia va a rebajar esa cifra notablemente, de ahí la necesidad de redimensionar las cuentas y elaborar otras nuevas por parte del equipo de gobierno local a pesar de que no se conoce con exactitud el tiempo en que van a durar las medidas excepcionales y cuándo se recuperará un nivel de actividad cercano al habitual, si es que se logra. De esos 405,7 millones, hasta 173,2 millones procederían del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), mientras que otros 34 deberían llegar a través del impuesto sobre vehículos (el famoso sellito), otros 33,1 de las plusvalías y 45,6 millones del Impuesto de Actividades Económicas. Esos cuatro impuestos locales directos son verdaderos pilares del presupuesto municipal con una suma prevista de casi 286 millones de euros, y van a sufrir una caída estrepitosa este ejercicio, aunque aún no se ha anunciado nada con respecto a su pago, que podría también posponerse o rebajarse a tenor de las circunstancias. Pero también en los impuestos indirectos la variación va a ser más que sustancial. Por ejemplo, el que se cobra por construcciones, instalaciones y obras, el ICIO, para el que se esperaban ingresos de 13,5 millones, cifra que ahora torna en irreal dadas las circunstancias de bajada de la actividad. Como ocurre con la tasa de recogida de basuras en locales comerciales, que permanecen cerrados sin fecha prevista de reapertura y para la que se había previsto una recaudación de 21,5 millones este año. También va a sufrir una considerable bajada la tasa por la retirada de vehículos, con una previsión de ingresos superior a los dos millones, como consecuencia del confinamiento. Lo mismo ocurre con la carga y descarga, que casi ha desaparecido y para la que se había planificado unos ingresos anuales de 1,2 millones. Por la participación en talleres de distrito, además, se debían ingresar este año 404.000 euros. La Feria, más de cuatro millones en tasas El Ayuntamiento también se ha visto obligado, de momento, a posponer la Feria a septiembre por la pandemia. Que se pueda celebrar supone una no renunciar a una fuente de ingresos extraordinaria, no sólo por su tremendo impacto económico, que roza los 900 millones de euros, sino por la recaudación que las arcas municipales consiguen a base de tasas. En la previsión de ingresos de este año, de hecho, se señala que por la tasa de «casetas, atracciones y otros» se espera recibir 4,2 millones, a lo que hay que añadir 160.000 euros de carruajes y caballos. Frenazo a proyectos históricos de la ciudad La crisis sanitaria desatada por la pandemia de Covid-19 va a forzar también al alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, a modificar notablemente sus planes urbanísticos, que este año pasada por poder presentar a los ciudadanos una serie de infraestructuras históricas. La Administración local debe impulsar, por ejemplo, la ampliación del recorrido del tranvía, cuyo proyecto, el plan «estrella» de Espadas, va a sufrir un parón notable por la demora de las obras y porque, además, espera un dinero europeo que ahora queda en el alero. Del Ayuntamiento penden varios proyectos esenciales que se encontraban a la espera de una definitiva inversión privada a los que ahora les va a costar arrancar por la previsible inhibición de las grandes empresas. El caso más claro es el de la vieja comisaría de la Gavidia, que después de lustros veía ya acercarse su rehabilitación tras la recalificación con la que se le permite albergar un hotel. Promotores y compañías que hubiesen optado a quedarse con el edificio ahora, sin duda, van a esperar mejores tiempos. Lo mismo ocurre con la antigua fábrica de Altadis en Los Remedios, cuyo propietario estaba cerca de cerrar un acuerdo con promotores para desarrollar el complejo. San Hermenegildo, de titularidad municipal, o la Fábrica de Artillería y las Naves de la Renfe también van a demorar sus reformas pese a tratarse de proyectos financiados con fondos europeos. Otras grandes iniciativas no dependen del Ayuntamiento sino de las administraciones regional y estatal. De esta última, que ni siquiera ha logrado confeccionar un presupuesto, se esperaban fondos para asuntos tan cruciales como la obra de ampliación del puente del Centenario o una decisión definitiva por parte del Ministerio de Transportes acerca del paso sur de la ronda SE-40, el que salva el cauce del Guadalquivir, cuyo proyecto, basado en dos grandes túneles, quedó paralizado por «problemas técnicos» y considerarse excesivamente caro y ha dejado sin conectar Dos Hermanas con Coria. Ycon respecto a la Junta de Andalucía, queda por ver en qué medida afectará la crisis sanitaria al avance de la red de metro o a la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas.
FUENTE DIARIO ABC:
