
La audiencia estaba pautada para el viernes de la semana pasada y, aunque la preocupación sobre el contagio del coronavirus ya se sentía en el ambiente, se siguió con el plan original:
los jueces de un tribunal federal se sentaron en la Sala AMIA de Comodoro Py para escuchar a la esposa de un testigo protegido que había pedido hablarles.
La mujer estaba enojada. Y tal vez por eso se le ocurrió una idea que causó revuelo: sobre el final de su alocución ante los jueces dijo que tenía fiebre. Y acto seguido, sus pequeños hijos, que la acompañaban, comenzaron a toser.
Ante semejante panorama se activaron todas las alarmas y la mujer fue llevada al Departamento de Medicina Preventiva, donde se constató que su temperatura corporal era la normal. Pero el pánico ya estaba corriendo.
Luego de esa audiencia, sin que nadie avisara nada, comenzó en la misma Sala AMIA uno de las últimos días de testigos del juicio contra el narco peruano Marco Estrada Gonzáles, alias “Marcos”. Cuando los abogados se enteraron de que estaban sentados en un lugar donde había estado una posible víctima del coronavirus, hicieron un escándalo.
En segundos todos salieron de la Sala AMIA y luego de mucho discutir (como los testigos citados ya estaban en Tribunales), en fallo dividido el tribunal decidió hacer la audiencia, pero en otra sala ubicada en la otra punta de los tribunales de Comodoro Py.
Jueces o abogados de más de 60 años, empleados con antecedentes de enfermedades respiratorias, funcionarias embarazadas. Con o sin decisión por parte de la Corte Suprema, en la Justicia penal el coronavirus ya empezó a cambiar rutinas.
La anécdota de la Sala AMIA sólo es la más colorida de los últimos días. Durante el fin de semana estallaron los chats de WhatsApp entre fiscales, jueces, defensores oficiales y abogados, intercambiando opiniones sobre qué hacer ante la emergencia sanitaria.
Sin palabra oficial de la Corte, algunas Cámaras decidieron no esperar a que el Supremo Tribunal dijera algo oficialmente o confirmara el rumor de una inminente y excepcional feria judicial.
La Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, por ejemplo, sacó una acordada restringiendo las audiencias personales para recomendar “a los titulares de los juzgados y demás dependencias que se encuentren bajo la Superintendencia de este Tribunal que limiten la convocatoria a personas y letrados a lo estrictamente necesario“.
Acordada de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional por la pandemia de coronavirus.
Y sigue la acordada: “En caso de resultar ineludible su comparecencia, deberá ser dispuesta priorizando el uso de medios electrónicos, videoconferencias y o adoptando las medidas para evitar esperas simultáneas o contactos físicos de proximidad y su presencia deberá limitarse al tiempo mínimo necesario para la diligencia a realizar”.
Acordada de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional por la pandemia de coronavirus.
En la misma línea, los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal deliberaron “acerca de la emergencia sanitaria frente a la pandemia declarada por la aparición del coronavirus” y firmaron la resolución 82/20, fijando pautas de prevención como la protección a los grupos de riesgo.
Resolución de la Cámara Federal de Casación Penal ante la pandemia de coronavirus.
“El restante personal que permanecerá en funciones deberá asistir de manera rotativa o por mitades en cada una de las dependencias, en un máximo de 50% en sus respectivas dependencias”, dice la resolución a la que tuvo acceso Clarín y en la que también se prohíbe el ingreso a los edificios de servicios de delivery de comida.
Resolución de la Cámara Federal de Casación Penal ante la pandemia de coronavirus.
Por su parte, fiscales, jueces, camaristas están tomando medidas por su cuenta a la espera de alguna comunicación oficial de la Corte. Ellos pueden ir paliando la diaria, pero la declaración o no de una feria judicial tiene otro peso, y es indispensable para algunas cosas.
Un detalle: un juicio oral ya comenzado sólo puede suspenderse por 10 días hábiles, bajo el riesgo de ser declarado nulo. Es por eso que en debates muy largos o muy importantes se nombra a un cuarto juez para reemplazar a cualquiera de sus colegas que tenga que ausentarse más alla de esos 10 días.
El problema es que si la Corte no fija días inhábiles o decreta una feria, muchos juicios -entre ellos el de “Marcos”- corren riesgo de sufrir pedidos de anulación.
“Y las cosas están de tal manera que si no suspenden los juicios por disposición de la Corte, se va a hacer de hecho”, anticipó un funcionario cuya agenda 2020 cambió totalmente por el efecto Covid-19.
EMJ
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