

El presidente del Estado
Concluidas con un nuevo aparente bloqueo las terceras elecciones celebradas en Israel en menos de un año, Gantz aceleró las negociaciones para descabalgar del cargo al conservador Netanyahu, el primer ministro que durante más tiempo ha gobernado el país. La maniobra envolvente parece haber dado resultados ya que Gantz consiguió este domingo sumar todos los apoyos necesarios en frentes políticos enfrentados.
Los 15 diputados árabes en la Kneset (Parlamento), incluidos los sectores nacionalistas e islamistas, le recomendaron como candidato a formar Gobierno en su cita con el jefe del Estado. El exministro de Defensa Avigdor Lieberman, quien controla los siete votos clave del partido Israel Nuestra Casa (conservador laico), también le avaló para acabar de romper el empate entre los bloques de derecha y centroizquierda en la Cámara. Finalmente, la coalición de laboristas y pacifistas (siete escaños) reiteró su alineamiento con los 33 diputados de Azul y Blanco, la alianza centrista de Gantz.
Esta mayoría teórica de 62 de los 120 escaños del Parlamento parece garantizarle la investidura, pero los movimientos de al menos tres diputados tránsfugas que amenazan con rebelarse contra la dirección de los partidos de la oposición ponen en peligro la operación de alternancia en el poder emprendida por Gantz. Dos diputados del ala más conservadora de Azul y Blanco, Zvi Hauser y Yoaz Hendel, se han opuesto a la formación de un Gobierno en minoría con el apoyo externo de la Lista Conjunta de partidos árabes.
La parlamentaria centrista Orly Levi-Abecassis, integrada en la candidatura de laboristas y pacifistas, ya ha confirmado que votará en contra de la investidura de Gantz si está respaldada por los diputados árabes. Un veto desde estos tres escaños puede arruinar la estrategia de Gantz al privarle de su teórica ventaja sobre Benjamín Netanyahu.
Ninguno de los diputados en liza expresó abiertamente durante la campaña su oposición a un entendimiento con la Lista Conjunta. Poco después de que concluyera la jornada electoral del día 2, asesores del primer ministro ya anticiparon que diputados de la oposición acabarían pasándose a las filas del bloque conservador.
Mientras el primer ministro en funciones se sometía ayer a pruebas médicas para detectar si era portador del coronavirus, Gantz, el jefe del Ejército que dirigió la ofensiva contra Gaza en 2014, ha mantenido firme su estrategia de guerra relámpago frente a las maniobras evasivas de Netanyahu.
El bloque conservador encabezado por el primer ministro cuenta con los 36 diputados de Likud, el partido que lidera y la lista más votada en las legislativas del día 2, así como los de los dos partidos ultraortodoxos ―Shas (nueve) y Unión por la Torá y el Judaísmo (siete)―, además de los de la extrema derecha nacionalista de Yamina (seis). Sus 58 parlamentarios se quedan sin embargo por debajo de la mayoría. Solo el trasvase de los votos de los tres tránsfugas puede dar un vuelco al equilibrio de fuerzas en la Kneset.
En medio de la situación de emergencia sanitaria, el Ministerio de Justicia israelí ha suspendido la actividad de todos los tribunales. Netanyahu debía comparecer por primera vez el martes ante el tribunal de Jerusalén que va a juzgarle por corrupción en tres casos en los que ha sido acusado por el fiscal general de fraude, abuso de poder y soborno. El inicio del proceso ha sido aplazado ahora hasta finales de mayo, en una decisión que alivia la presión política sobre el primer ministro en su pugna por seguir al frente del poder después de 14 años de mandatos acumulados.